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Abandonos, errores de equipo y frustración acumulada: el maleficio de Mónaco que persigue a Leclerc en la Fórmula 1

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Los católicos, según la Biblia, saben que «ningún profeta es aceptado en su propia tierra». La frase, connotaciones religiosas al margen, podría aplicarse tranquilamente a la historia de Charles Leclerc y el GP de Mónaco de Fórmula 1. Cuatro veces compitió en la máxima categoría del automovilismo en el circuito callejero de su ciudad, pero solo una vez pudo completarla: cuando terminó al borde del podio el año pasado. Este fin de semana, busca romper el maleficio.

Correr en su tierra no ha sido una experiencia satisfactoria para el piloto de 25 años: abandonos por problemas en su automóvil, errores increíbles de su equipo y una frustración acumulada que ha ido creciendo con el correr de las oportunidades.

Leclerc disputó su primera carrera a bordo de un Fórmula 1 en Mónaco en 2018, el año de su debut en la máxima categoría del automovilismo mundial. Sin embargo, tenía un antecedente nada alentador en el principado. El año anterior se había consagrado campeón de la Fórmula 2, con siete victorias en 22 carreras, pero dos de sus tres abandonos habían ocurrido en el trazado callejero de Montecarlo.

Charles Leclerc participó por primera vez en un Gran Premio de Mónaco en 2018 a bordo de un Sauber.

Charles Leclerc participó por primera vez en un Gran Premio de Mónaco en 2018 a bordo de un Sauber.
El inicio de la temporada 2018, la del estreno de Leclerc en la Fórmula 1 con el modesto equipo Sauber, había sido positiva antes de la llegada a Mónaco: el debutante había completado sus primeras cinco pruebas e incluso había logrado un muy meritorio sexto puesto en Azerbaiyán. En casa, consiguió el 14° puesto en la clasificación del sábado 26 de mayo.

El domingo, el piloto local había ganado dos colocaciones y pugnaba con el neozelandés Brendon Hartley por el 11° puesto, pero a ocho vueltas de la bandera a cuadros, a la salida del túnel y justo antes de la entrada a la chicana, estrelló su vehículo contra la parte trasera del Toro Rosso de Hartley. El incidente, que obligó a un virtual safety car, dejó a ambos fuera de carrera.

El choque fue consecuencia de un desperfecto en el disco de freno delantero izquierdo del Sauber. “Cuatro vueltas antes, había sentido que el pedal de freno se alargaba mucho, mucho. Y en cierto momento, (los frenos) simplemente se rindieron”, explicó Leclerc después de su primer abandono en la categoría.

Más allá de esa deserción, su primer año fue positivo y llevó a que Ferrari, la escudería de la que había sido piloto de pruebas en 2016 y 2017, lo contratara para acompañar al multicampeón Sebastian Vettel en 2019. Esa temporada tuvo un destacadísimo arranque, con cuatro arribos en el quinto puesto y su primer acceso a un podio en Bahréin. Pero Mónaco volvió a ser un dolor de cabeza.

El sábado 25 de mayo comenzó muy bien para él, ya que fue el más rápido en la tercera tanda de entrenamientos. Pero en la clasificación ni siquiera pudo superar la Q1, luego de que el equipo Ferrari decidiera no enviar su auto a la pista en el tramo decisivo de la sesión, confiando en que el tiempo que había hecho en su primer intento de vuelta rápida sería suficiente para superar el corte.

“Pregunté si estaban seguros y me dijeron: ‘Creemos que sí’. Consulté: ‘¿No deberíamos salir de nuevo?’. Pero no hubo respuestas certeras. Es decepcionante quedarse fuera en la Q1 con una Ferrari, pero más aun estando en casa y en una pista en la que es muy difícil adelantar. No podemos permitirnos estas cosas”, se quejó Leclerc tras esa fallida jornada.

Leclerc y su Ferrari durante una sesión de entrenamientos en el circuito de Montecarlo en 2019. (Foto: Boris Horvat / AFP)

Leclerc y su Ferrari durante una sesión de entrenamientos en el circuito de Montecarlo en 2019. (Foto: Boris Horvat / AFP)
“Cometimos un error. Fue un error de apreciación, una evaluación equivocada de lo que llamamos el tiempo de corte, el umbral en el que creemos que estamos cómodos para entrar en la siguiente sesión. Lo que pasó hoy fue que el margen que aplicamos no fue suficiente”, admitió el director de Ferrari, Mattia Binotto.

Si bien había logrado el 16° registro en la clasificación, una penalización al italiano Antonio Giovinazzi puso al monegasco en el 15° puesto en la grilla de largada. Desde ahí debía remontar si quería continuar su racha de ocho pruebas sumando puntos. Apenas se apagaron las luces rojas del semáforo, dejó claro que esa era su intención. En el primer giro superó al finlandés Kimi Raikkonen, en el segundo dejó atrás al británico Lando Norris y en el séptimo dio cuenta del francés Roman Grosjean.

Pero en la octava vuelta fue a la caza de Nico Hülkenberg y todo terminó mal: intentó superarlo en la curva de La Rascasse y terminó haciendo un semitrompo. El toque con el Renault del alemán provocó una pinchadura en el neumático trasero derecho y daños en el suelo de su Ferrari. Si bien llegó a boxes y pudo volver a la pista tras el cambio de la goma, solo consiguió completar seis giros más porque las roturas en el suelo del coche lo obligaron a abandonar.

“Hoy lo di todo, sabiendo que tenía que hacer algo diferente y arriesgar mucho para avanzar. Disfruté del principio de la carrera y estaba yendo bastante bien. Después del toque con Nico intenté continuar, pero me faltaba demasiada carga aerodinámica y tuve que abandonar. Fue un fin de semana difícil”, analizó Leclerc ese día.

Después de esa deserción, el monegasco encadenaría cuatro podios, en Canadá, Francia, Austria y Gran Bretaña, y en septiembre conseguiría sus dos primeras victorias en la categoría en fines de semana consecutivos, en Bélgica y en Italia.

En 2020, el Gran Premio de Mónaco no fue parte del calendario de la Fórmula 1 por primera vez en 65 años debido a la pandemia de coronavirus, por lo que Leclerc debió esperar hasta mayo de 2021 para buscar un desquite en su tierra. Ese año había comenzado con dos sextos puestos, en Bahréin y Portugal, y dos cuartos lugares, en Emilia-Romaña y España.

El fin de semana comenzó de la mejor manera. El viernes marcó el mejor tiempo en los entrenamientos y el sábado hizo el giro más rápido de la clasificación en su primer intento en la Q3. Sin embargo, en su segundo intento, sobre el cierre de la sesión, Leclerc perdió el control de su vehículo en la curva 15 y terminó estrellándose contra las barreras de protección. Eso obligó a que se diera por terminada la tanda sin permitir que sus rivales (entre ellos Max Verstappen, que venía bajando su tiempo) pudieran aspirar a una última vuelta rápida.

“Es una pena terminar contra el muro. No se siente lo mismo, pero al mismo tiempo estoy increíblemente contento”, contó tras conseguir su primera pole position después de las siete que había logrado en 2019 y la primera de un monegasco en el circuito del principado desde que Louis Chiron la lograra en 1936.

De todos modos, el choque abría un signo de interrogación sobre el estado de la Ferrari número 16 (fundamentalmente de la caja de cambios) para la competencia del domingo y si algún cambio de piezas acarrearía una penalización que lo retrasara en la grilla de partida. “Siempre tuve muy mala suerte acá, así que vamos a esperar y ver”, abrió el paraguas el local.

El domingo a la mañana, la escudería italiana informó que no se habían encontrado defectos en la caja, por lo que Leclerc podría largar desde el primer puesto. Sin embargo, el bólido no pudo siquiera iniciar la carrera, ya que un problema en el eje de transmisión izquierdo le impidió hacerlo.

Charles Leclerc dialoga con el príncipe Alberto antes de su fallida participación en el Gran Premio de Mónaco en 2021. (Foto: Sebastien Nogier / AFP)

Charles Leclerc dialoga con el príncipe Alberto antes de su fallida participación en el Gran Premio de Mónaco en 2021. (Foto: Sebastien Nogier / AFP)
“Estoy triste, muy triste, por mí y por el equipo que había estado revisando todo. Esta pista significa algo muy especial para mí y sin embargo nunca pude terminar una carrera. Es difícil de asumir, pero es así. Tendré que superarlo y esforzarme por mejorar en el futuro”, lamentó el monegasco ese domingo 23 de mayo en el que la victoria finalmente quedó en manos de Verstappen.

La última vez no fue la excepción

Todo venía bien hasta el domingo 29 de mayo de 2022, Leclerc había conseguido la pole position y estaba ilusionado con romper la maldición. Montecarlo es históricamente un circuito muy fuerte de la Scuderia, que soñaba con ver ganador al piloto local recuperar la punta del Mundial, que había perdido una semana antes por un abandono en Barcelona. Pero la sucesión de eventos del domingo jugaron a favor de Red Bull y del mexicano Checo Pérez.

A minutos de las 15 de Montecarlo, la hora pautada para la largada, apareció la lluvia, que, de acuerdo al pronóstico, no se esperaba hasta bien comenzada la carrera. Y empezaron las corridas en los boxes, porque todos los autos debieron cambiar a gomas de lluvia completa. «Está lloviendo como locos», avisaba Leclerc por radio, mientras que otros pilotos se quejaban de la poquísima visibilidad.

Por temor a que la pista mojada aumentara demasiado los riesgos en un circuito de por sí complicado, la Dirección de Carrera esperó más de una hora para finalmente lanzar la prueba, que arrancó con otras dos vueltas detrás del Auto de Seguridad. Con el asfalto todavía mojado y todos muy cautelosos, el monegasco se acomodó adelante y lideraba sin grandes problemas. Pero en el 22° giro, llegó el error que lo cambiaría todo.

Ferrari le indicó a sus pilotos que entraran a boxes por segunda vez -habían parado por componentes medios cuando el asfalto comenzó a secarse, como el resto de la parrilla- para poner gomas duras. Pero se equivocó al llamar a los dos juntos. Sainz ingresó primero y Leclerc tuvo que esperar su turno, perdió demasiado tiempo y volvió quinto a la pista. Y no se guardó la bronca, que descargó por radio. «¡¡¡Por qué!!! ¡¡¡Qué están haciendo!!!», gritó.

Tras un par de giros con el Safety Car, se suspendió la carrera mientras se arreglaba la barrera que había sido destrozada. Los autos volvieron a boxes y el enojo podía verse en el rostro de Leclerc cuando bajó de su coche. Para alimentar su bronca, Ferrari volvió a errar en la estrategia para la reanudación.

Es que mientras los Red Bull salieron a pista con neumáticos medios nuevos, los Ferrari volvieron con los mismos duros usados que habían puesto antes del parate. Y cuando se relanzó la prueba, con unos 40 minutos en el cronómetro que marcaría el final, cerca de las 16 hora local, quedó claro que los coches de la escudería austríaca tenían mucho mejor ritmo.

El monegasco, aunque frustrado, no dejó de buscar el podio, pero el neerlandés Verstappen no le dio chances y aprovechó al máximo el rendimiento de sus neumáticos con menos rodaje.

Trescientos sesenta y cuatro días después de aquella nueva decepción, Leclerc volverá a intentarlo en el circuito más glamoroso del calendario. Los hinchas de Ferrari más supersticiosos ya estarán tocando madera, buscando tréboles de cuatro hojas o desempolvando herraduras para que se acabe la maldición de Mónaco para su piloto.

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