Los secretos de Australia: una selección que desafía a la Argentina apostando a la épica y al contragolpe

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El rival de la Selección en octavos no tiene grandes figuras pero eliminó a Dinamarca. Le costó mucho llegar al Mundial y quiere dar otro batacazo.

02/12/2022 10:50

Actualizado al 02/12/2022 10:50

Australia no tiene nada que perder ante Argentina y todo para ganar.

Se trata de una selección sin figuras de renombre y con un plantel cuya cotización total redondea los 38 millones de euros, contra los 645 que valen los jugadores argentinos.

En su humildad y su espíritu de grupo es donde puede hacerse fuerte. Y es allí donde apunta su técnico Graham Arnold, un ex delantero que jugó para Australia el histórico repechaje contra Argentina en 1993, el único antecedente “mundialista” entre ambas selecciones.

Graham Arnold, el DT de Australia. Foto: AFP

Australia debutó en Qatar con una contundente goleada en contra (4-1) ante Francia pero luego logró mantener el arco en cero y encadenar dos 1-0 seguidos ante Túnez y Dinamarca para convertirse en una de las sorpresas.

Su juego no muestra grandes complicaciones: se hizo sólido en defensa, apostó al contragolpe y le dio resultado. La pelota parada es otra de sus armas.  Todo indica que contra Argentina hará lo mismo: dejarle la pelota a Messi y compañía, cerrarse atrás con una línea de cuatro defensores y otra de cinco volantes, y tratar de atacar al espacio, algo que produjo la tormenta perfecta para sorprender y eliminar Dinamarca con el gol de Mathew Leckie, quien en una aventura personal encaró a los centrales daneses y definió suave y cruzado para derrotar a Kasper Schmeichel.

Mathew Leckie celebra el gol de Australia contra Dinamarca. Foto: AFP.

El resto lo hizo la impotencia de Dinamarca y la férrea defensa australiana. El arquero Matt Ryan es confiable y en el fondo se destaca la altura: Milos Degenek (1,87), Harry Souttar (1,98), Kye Rowles (1,85) y, menos, Aziz Dehich (1,70). En el medio, se suma Jackson Irvien (1,89). El tema es que Argentina no tira muchos centros y juega por abajo, con Messi, Di María y ahora, Julián Álvarez.

Cómo se dará el partido se verá el sábado, pero lo cierto es que Australia se ha hecho fuerte en la adversidad y fue forjando así su mística. Siempre el fútbol ha sido en su país un deporte de segunda mano, pero este es el quinto Mundial consecutivo en el que participa, después de su primera vez, en 1974 (terminó 14°). En las dos últimas Copas del Mundo finalizó en el puesto 30.

Es una selección a la que todo le cuesta mucho y en esa épica está una de sus virtudes. Recordamos que para llegar a Qatar le ganó por penales el repechaje a Perú, pero también hay que apuntar que antes tuvo que pasar dos rondas eliminatorias, en la segunda, el grupo B, terminó tercera detrás de Arabia Saudita y Japón. Esto puede ser una referencia. Ante el equipo que venció a Argentina, Australia empató 0-0 y perdió 1-0. Japón le ganó los dos partidos: 2-1 y 2-0. Después jugó un repechaje ante Emiratos Árabes (le ganó 2-1) y recién entonces terminó definiendo con Perú. Un largo camino.

Australia ocupa el puesto 38 en el ranking de la FIFA y no tiene jugadores que se destaquen en grandes ligas. Apenas el volante Ajdin Hrustic, suplente en los últimos partidos, juega en el Hellas Verona y tiene pasado en el Eintracht Frankfurt. Mathew Leckie, el héroe ante Dinamarca, juega en el Melbourne City de su país. En tanto, otra de sus figuras, el delantero Mitchell Duke, milita en el Fagiano Okayama.

Nada que perder y todo para ganar. Casi nadie creía en Australia, pero ya bajó a Dinamarca y sueña con hacer más historia en Qatar.

Doha, Qatar. Enviado especial.