Coronavirus en Argentina: la única y lamentable conclusión es que seguimos fallando

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Los números aportados hoy por el Ministerio de Salud de la Nación demuestran que la pandemia está lejos de haber terminado y que la única y lamentable conclusión es que seguimos fallando.

Estas cifras manifiestan que los casos aumentaron un 75% en solo una semana, y que ya pasamos el umbral de positividad aceptado como adecuado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que es del 10%.

Mientras tanto, la sensación, desde mi punto de vista, es que no hemos aprendido demasiado de lo que vivimos hasta pocos meses atrás.

Continuamos sin ver lo que está sucediendo en otros países y preferimos encerrarnos dentro de nuestro propio “relato”.

“Fuimos exitosos ante la pandemia” o “somos uno de los mejores países en función de control y vacunación” son frases repetidas.

Arnaldo Casiró, jefe de Infectología del Hospital Álvarez.

Recordemos que Argentina tiene más de 116.000 compatriotas, padres, madres, hijos y amigos que no pasarán con nosotros estas fiestas.

Son más de 5,3 millones de infectados registrados y pongo el acento en este punto porque somos uno de los países con menor índice de testeos realizados, lo que significa que, seguramente, mucha gente cursó una enfermedad asintomática o leve /moderada, y no están incluidos en esta estadística.

¿Qué estamos haciendo ante esto? Seguimos testeando muy poco en el momento más importante de los últimos meses: el comienzo del pico de contagios.

Ayer, sólo se hisoparon 29.995 personas cuando deberíamos mínimamente duplicar o triplicar esta cifra para tener mejores mecanismos de detección y contención.

Para tener dimensión de cuántos son los testeos en otros países, pongo como ejemplo algunos casos. Gran Bretaña ya lleva testeada el equivalente de 5 veces su población, Israel tres veces, Argentina a la mitad de sus habitantes. Los datos hablan por sí mismos.

 Así como los testeos son una pata que debería sostenerse en la pandemia, la vacunación con dos, y aún mejor con tres dosis, es otra de las claves.

Testeo de Covid en La Rural. Foto Rolando Andrade Stracuzzi.

Si bien se ha mejorado mucho con respecto al tardío comienzo de la inmunización, en nuestro país solo el 69% de los ciudadanos tienen el esquema completo de dos dosis y poco más de 3 millones que han recibido una adicional o de refuerzo.

Recordemos que las vacunas nos protegen de la enfermedad grave y la muerte, no de la infección, pero a su vez, esto solamente se cumple (ante las nuevas variantes) con el esquema completo, siendo mucho más baja la protección con unas sola dosis.

Resumiendo, sólo aquellos que tienen dos o tres inoculaciones están mejor protegidos contra la variante predominante hoy en nuestro país (Delta) y no tenemos claro cuánto le resta Ómicron a la inmunidad adquirida natural o artificialmente.

Hisopados en Córdoba por la nueva variante Ómicrom. Foto La Voz.

¿Qué deberíamos hacer entonces?

Ya quedó demostrado que tener una de las cuarentenas más largas del mundo no dio resultado, y que testear poco es sinónimo de “escape” de casos, lo que se traduce en más contagios a partir de los no detectados.

Debemos reforzar el mensaje de que la pandemia está viva y aumentando, esforzarnos por testear más y mejor, ir hacia la gente con los testeos y no que las personas vengan a pedirlos (en un territorio tan vasto como el nuestro, muchos no tienen acceso).

También, aumentar la velocidad de vacunación para llegar al menos al 90% con dos dosis, y por último, y no menos importante, no cansarnos de informar acerca de los cuidados por todos conocidos, más aún ante la llegada de las Fiestas.

Arnaldo Casiró, jefe de Infectología del Hospital Álvarez.

PC – EMJ

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