El increíble arsenal que escondía el líder de una secta de La Matanza que está acusado por trata de personas

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Un impresionante arsenal fue hallado escondido en el techo de una propiedad lindera al templo de una secta conocida como “Abba Krishna”, que funciona en el partido de La Matanza y cuyo líder fue detenido y acusado por el delito de “trata de personas“. En total, los investigadores secuestraron cerca de 2 mil municiones de distintos tipos y calibre, ocho armas largas y ocho cortas.

Este operativo, que estuvo a cargo de la Policía Federal Argentina (PFA), es un desprendimiento de una investigación que se inició en febrero pasado, a partir de la denuncia que una persona de identidad reservada realizó en la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex). Entre otras cosas, manifestó que el templo hospedaba a hombres y mujeres que eran alejados de su familia y al mismo tiempo sometidos a trabajos esclavizantes.

Los voceros detallaron que el 6 de diciembre pasado el juez Jorge Rodríguez, a cargo del Juzgado Federal N° 2 de Morón, autorizó cinco órdenes de registros: tres en la localidad de 20 de Junio, partido de La Matanza y dos en Pontevedra, Merlo.

Las fuentes consultadas detallaron los resultados: “Secuestramos 449.960 pesos, 600 dólares, una tablet y seis celulares”, precisaron en su momento y confirmaron la detención de seis presuntos miembros de la secta, entre los que se encontraba Aldo F. (66), el supuesto cabecilla.

En las últimas horas, y a partir de las nuevas pruebas reunidas, el juez Rodríguez ordenó otros cuatro operativos más, uno de ellos nuevamente en el predio de “Abba Krishna”, donde tiene una propiedad el presunto líder. Allí hallaron un verdadero arsenal compuesto por tres escopetas a repetición, un rifle, dos escopetas doble caño, una escopeta caño simple, una escopeta semiautomática, seis pistolas de diferentes calibres y dos revólveres.

Uno de los detenidos en los operativos y el acceso principal al templo de Abba Krishna (Fotos: PFA). 

Lo que más sorprendió a los investigadores fue la cantidad de municiones que guardaba: tenía 19 cajas de 475 cartuchos de escopeta antitumulto calibre 12/70, 20 de 100 cartuchos de escopeta calibre 12/70, 6 de 300 cartuchos calibre 9 milímetros y hasta 60 cartuchos de punta hueva calibre .40 y 9mm, entre otros proyectiles.

De acuerdo a las fuentes, los seis sospechosos detenidos están acusados de los delitos de “trata de personas con fines de reducción a la servidumbre, agravado por haber mediado engaño y abuso de una situación de vulnerabilidad y abuso sexual agravado”.

Según el relato de una supuesta víctima, la organización utilizaba un sistema de control para manipular y captar a personas vulnerables “afectando su capacidad de decidir libremente”.

Trata de personas: desde 2009 se dictaron 334 sentencias y hubo 509 condenados

Para los investigadores “el acusado desplegó un proceso de captación sobre la denunciante (y otras personas) tendiente a seducirla, atraerla y persuadirla, socavando su integridad psicológica, con el claro objeto de someterla sexualmente, para lo cual, se valió de diversas técnicas de persuasión coercitiva”.

La denunciante ingresó a la secta “Abba Krishna” junto a su mamá cuando tenía 14 años. “Deseaba encontrar tranquilidad, y así lo supo desde el primer momento una de las personas de mayor confianza del líder religioso, que fue quien entrevistó a la joven en su primera visita al templo”, explicaron los investigadores.

Según denunció, fue víctima de violencia sexual en reiteradas oportunidades y señaló directamente al supuesto líder. La joven recordó que por pedido del líder vivió un tiempo en “La Morada de Sita y Rama”, también conocida como “La casa de las madres”. Allí habría sido agredida físicamente por la pareja de su madre.

Pero eso no fue todo. La chica reveló también que era obligada a mantener salidas con hombres que concurrían al lugar. Además, el cabecilla de “Abba Krishna” le pidió que recibiera a “clientes” en departamentos privados de La Matanza con la excusa de que “ganaría mucho dinero”.

A lo largo de la investigación, los detectives determinaron que las personas que asistían al templo debían aportar un “diezmo” al “Abba Krishna” en caso de que tuvieran trabajo. Incluso, otra denunciante, reveló que cuando consiguió empleo llegó a aportar casi la totalidad de su salario al grupo. Un delirio.

LN / ED

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