El increíble Haller, el goleador que le devolvió al Ajax su historia y el protagonismo en Europa

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El Ajax es desde hace bastante más de dos décadas un gigante dormido del fútbol de Europa. Fue el mejor equipo del mundo a principios de los años 70. Logró el tricampeonato en la Copa de Campeones (la hoy llamada Champions League). Jugaba que era un deleite. Le decían “El fútbol total”, se escribieron libros y se hicieron documentales sobre aquel equipo tan lujoso como efectivo que gobernaba desde el campo de juego un tal Johan Cruyff (el mismo que hoy le pone su nombre y su apellido a la Supercopa de los Países Bajos, el primer trofeo de la temporada) y que desde afuera lo construyó Rinus Michels, quien tras ganar la primera Orejona se fue a dirigir al Barcelona y luego trasladó al seleccionado de su país, al que llevó con magia a la final del Mundial de 1974 y al título en la Eurocopa de 1988.

Según la revista France Football, la misma que entrega el Balón de Oro, es el mejor entrenador de todos los tiempos. Así lo consagró en 2019. Marinus Jacobus Hendricus Michels -su nombre completo- había fallecido 14 años antes. Pero su fútbol sigue vivo en muchas memorias y en algunos campos de juego.

Siempre fue protagonista este equipo que se viste de blanco y rojo. En los 90, volvió a conmover a los propios y a los que los miraban de afuera. Con Louis Van Gaal, continuando -de varios modos- aquellos mandatos de los tiempos dorados, ganó todos los títulos internacionales posibles, La Champions, la Intercontinental y la Supercopa Europea, con todas las vueltas olímpicas en ese maravilloso triplete de 1995, aquel grupo que contaba -entre otras figuras- con Kluivert, Overmars, Finidi, los hermanos De Boer, Litmanen, Danny Blind… A nivel local también era implacable el dominio: por ejemplo, ese grupo fue tricampeón de la Liga (la Eredivisie) entre 1993 y 1996. No los paraba nadie.

Pero el mundo de los mercados de pases lo fueron devorando. El fútbol de los Países Bajos es exportador respecto de las grandes ligas e importador respecto de destinos periféricos, sobre todo de Africa y más cerca en el tiempo de Sudamérica. De hecho, en el actual plantel hay dos argentinos de Selección: Nicolás Tagliafico, ya un emblema del club, y Lisandro Martínez.

El club, que suma diez títulos internacionales, no juega una final de la Champions desde 1996 (derrota frente a Juventus). Y en la Europa League se asomó al encuentro decisivo en 2017, pero cayó frente al Manchester United. Fueron espasmos, apenas. Pero a pesar de la escasa participación en los tramos decisivos el Ajax mantuvo siempre su postura: el trabajo de las bases, sus míticas divisiones juveniles, y no meterse en la vorágine de los millones que proponen los grandes capitales de las corporaciones del fútbol de estos días. ​

El Ajax, de festejo, frente al Besiktas, en Estambul. (REUTERS/Murad Sezer)

Y de ese modo, Ajax, campeón de las últimas dos temporadas en su país y líder en la campaña actual con apenas una derrota (frente a Utrecht), ahora vuelve a pisar fuerte en Europa. En la fase de grupos le tocó el C. Y de los cinco partidos que disputó sumó los quince puntos. Ya se clasificó a octavos y en el sorteo de Nyon estará en el bombo de los que culminaron primeros. Convirtió 16 goles (más de tres por partido) y apenas le hicieron tres. Números de una campaña de candidato.

Parece una sorpresa, tal vez no lo sea tanto. Y hay un caso que lo explica. Ajax no estaba en la lista de casi nadie para semejante participación y protagonismo. Sébastien Haller es una metáfora de la cuestión. Pase y lea:

La primera fecha de la fase de grupos fue una suerte de tardía presentación en sociedad. También un modo de expresar que él estaba en condiciones de sentarse a la mesa de los grandes. Sí, aunque su pasaporte cuente que tiene 27 años. Nada ni nadie pudo contra él. El encuentro inaugural de la competición que más dinero reparte en el ámbito del fútbol resulta un habitual espacio facilitado para goleadas de los gigantes y celebraciones de los rostros y los cuerpos más famosos. Pero no, esa vez hubo un asombro que sigue latiendo. Un tal Sébastien Haller, nacido en Francia, hijo de marfileños, delantero, marcó cuatro goles en el debut del Ajax frente al Sporting de Lisboa, de visitante, en el José Alvalade. Al cabo, fue un 5-1 que tuvo a este gigantón de 190 centímetros como gran figura. Se llevó la pelota y la admiración de todos.

Entonces, apareció en las portadas de todos los diarios de Europa y en cada rincón remoto donde la televisión hace cercanos a los que tan lejos están. La historia le tenía reservado este día, el de su segundo nacimiento. ¿O acaso fue casualidad aquel desatino tan reciente? En la temporada pasada no pudo jugar la Europa League por un absurdo error administrativo: el club se lo compró al West Ham por 22,5 millones de euros, pero nunca lo inscribió. Se guardó los goles para esta ocasión, para esta Champions que lo tiene como máximo anotador junto a un habitué, Robert Lewandowski, el polaco del Bayern Munich, con nueve tantos cada uno. Con un detalle en favor de Haller: ninguno de sus gritos nació de un penal. Bajo cielo portugués, además, había dejado establecido un récord en el continente de su sangre marfileña: es el primer africano en hacer cuatro goles en un encuentro de la Champions.

Así, respetando su historia y sumando un asombro, Ajax vuelva al gran escenario. Y jugando como está jugando parece difícil que lo puedan bajar. Sería un lindo mensaje para un fútbol que parece atrapado entre billetes y magnates. De acuerdo con los datos del sitio especializado Transfermarkt, Ajax es el club número 29 en cuanto a valor de mercado. Por ejemplo, detrás de 11 instituciones de la Premier League, la que tiene el más alto valor de mercado y el número uno del coeficiente UEFA (que considera las participaciones internacionales de los clubes de cada país). Este Ajax parece dispuesto a romper el molde.

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