Un Boca en ebullición va por la final de la Copa Argentina para calmar los ruidos y la tensión interna

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Los nombres nunca están por encima de la institución, ese adagio que se repite como un mantra entre los labios de los dirigentes, pocas veces se aplica. Basta con ver nuestra República, claro, tironeada por los intereses de sus gobernantes.

Y en el fútbol, como la política, se hace difícil separar la inmensidad de Boca de una figura de tanto peso como Juan Román Riquelme. Porque no sólo se trata de su máximo ídolo; hoy es el amo y señor de uno de los dos clubes más populares del país. Entonces, cuando toma una decisión como la del sábado, cuando hizo bajar a los jugadores del micro para charlar en el vestuario, o cuando habla, como este martes a través de la televisión, hace ruido. Esa simbiosis entre el gigante azul y oro y su principal referente agita la combustión interna.

En el Mundo Boca no hay grises. Se pasa de un extremo a otro. De la felicidad a la crisis. Por eso el partido de esta noche ante Argentinos es una bisagra para el ciclo de Sebastián Battaglia. Y cuando debería hablarse del 4-3-3 que piensa establecer el entrenador para la semifinal de la Copa Argentina, las horas previas estuvieron cargadas de tensiones. Porque Riquelme relativizó su sermón posterior al duelo con Gimnasia y desorientó a todos hablando de una “felicitación” para sus jugadores. Porque denunció que hay “programas” que buscan “instalar problemas en el club”. Porque desafió a la dirigencia anterior, justo cuando Carlos Tevez reapareció en la escena y deslizó sus apetencias electorales.

Juan Román Riquelme al momento de bajar a los jugadores del micro.

¿Por qué Román descendió del palco para hablar con los jugadores? El ex enganche, como en sus tiempos dorados, metió una gambeta en sus declaraciones a TNT Sports. “Yo no tengo por qué sentirme mal porque fui a felicitar a los jugadores. Pasa que estamos mal acostumbrados en este país. Nunca voy a vivir como dirigente porque siempre voy a ser futbolista. Pero acá creemos que cuando un dirigente entra al vestuario es para retar o echar al técnico. Y yo estaba feliz por el segundo tiempo que habían jugado con Gimnasia”, afirmó.

¿Lo habrá impulsado alguna crítica que recibió desde la platea baja, reclamando por los refuerzos? Hubo un llamado de Riquelme a Marcelo Delgado un rato después del partido. “¿Los jugadores se fueron?”, preguntó el vicepresidente. “Están arriba del micro”, contestó el Chelo. Después, quiso saber si Battaglia había dicho algo después de la derrota ante el Lobo. “No”, le respondieron. Por eso pidió que los futbolistas volvieran a los camarines. El único que no estuvo fue Edwin Cardona, quien se había ido en su auto junto a su familia.

Tras la derrota ante Gimnasia en La Bombonera, Sebastián Battaglia se retiró de la cancha cabizbaj. La procesión va por dentro. Foto: Alejandro PAGNI / AFP.

“Acá no hay ninguna consecuencia en sí, acá parece que felicitar a tus jugadores está mal, yo nunca vi nada igual, es como si va tu jefe a vos y te felicita porque estás haciendo bien tu trabajo y te quieran armar una novela, es fabuloso”, enfatizó. Y apuntó: “Tenemos claro quiénes son, cuáles son los programas. Son siempre los mismos. Esto es divertido, porque el hincha de Boca ya lo entendió. Desde el día que ganamos las elecciones, sabemos cómo es”.

Justamente, Oscar Ruggeri, panelista de ESPN, había sido muy duro con Riquelme. “Lo que dice ese muchacho, para mí no cuenta”, se limitó a decir del Cabezón.

Román se apega a su discurso, habla para su tribuna. En definitiva, el soberano lo eligió y la mayoría lo apoya, por más que ya se escuchan algunas críticas por los desniveles del equipo, algunas incorporaciones que no dan la talla y Battaglia.

Carlitos Tévez hablaba en ESPN cuando Román lo hacía en TNT Sports. ¿Casualidad?

Sí, el técnico será el máximo ganador de títulos de la historia de Boca, pero los últimos partidos (derrotas con River, Vélez y Gimnasia) abrieron dudas. Y mientras se discuten las formas de Riquelme, pocos observan la cuestión de fondo. ¿El entrenador interino no le llega a los jugadores? ¿Román lo tiene claro y por eso consideró que tenía que sacudir el ánimo del plantel con una arenga? “Sebastián sabe que se equivocó, no tendría que haber aceptado en estas circunstancias”, le dijo a Clarín una persona cercana al entrenador. Riquelme no pone ni saca jugadores, pero su opinión condiciona. Le sucedió a Miguel Angel Russo.

¿Será cierto que Román sabía que Tevez iba a hablar en otro canal y por eso pidió la palabra? “Todos piensan que voy a ir contra Román. Si voy a ir a la política no será para tirarle mugre a él, Cascini, Bermúdez o el Chelo”, aclaró en ESPN. ¿Se lanzará como candidato por el espacio del ex mandamás, Daniel Angelici? Por las dudas, el vice ya advirtió: “Vamos a estar un montón de años, los otros ya estuvieron mucho tiempo. Soy bostero. A mí no me dicen tenés que ser hincha de un partido político”.

En ebullición. Gane o pierda. Esto es Boca. Para bien y para mal.

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