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El FMI dice que el canje de la deuda de Martín Guzmán no alcanza a despejar dudas

El FMI elaboró un mapa de calor de la deuda argentina y, salvo un casillero, todos los restantes (14) están pintados de rojo. Esto quiere decir que la probabilidad de entrar en default sigue latente de no cumplir con las metas que el Gobierno y el organismo se comprometieron.

“La deuda es sostenible pero no con una probabilidad alta”, sentenció el trabajo del organismo.

Los precios de los bonos reflejan la evaluación del Fondo. Los títulos argentinos valen 30% de su valor nominal y el riego país está en 1.798 puntos básicos.

Así, el staff report del Fondo Monetario indica que el canje de deuda privada que Martín Guzmán implementó hace sólo un año y medio no es suficiente para despejar el horizonte.

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Mapa de calor de la deuda


2018


2022


Fuente: FMI Infografía: Clarín

“Pese a la reestructuración de la deuda en dólares -dice el trabajo del organismo-, los vencimientos de las obligaciones en dólares y las necesidades brutas de financiamiento siguen siendo relativamente altas en el medio y largo plazo, incluso por encima de las metas establecidas en la nota técnica de marzo de 2020 sobre la sostenibilidad de la deuda”.

Este párrafo hace referencia a un punto sutil aunque no menos importante. Refiere a un documento que el organismo había emitido a comienzos de 2020, cuando Guzmán recién arrancaba su tarea y que, en muestra de buena voluntad, justificó la decisión del ministro de primero reestructurar la deuda con los bonistas privados y después firmar un acuerdo con el FMI (la experiencia internacional indica que el camino inverso es el más apropiado: primero acordar un programa con el organismo y luego sentarse a negociar con Wall Street).

El Fondo, para apoyar a Guzmán, divulgó entonces aquel informe: la deuda argentina “no es sostenible” y “en consecuencia, se requiere de una operación de deuda definitiva que genera una contribución apreciable de los acreedores privados, para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda con una alta probabilidad”.

Dos años después de aquel reporte y consumada la reestructuración, el Fondo evaluó que la labor del ministro no es suficiente por sí sola. Hace falta más.

“El Fondo está diciendo todo bien con el canje, pero las necesidades siguen siendo altas y Argentina tiene que hacer los deberes para volver a los mercados y pagar los intereses de la deuda, explica Fernando Marull, economista. “Está todo condicionado a que este gobierno y el próximo hagan los deberes. Si no, Argentina va a terminar reestructurando la deuda otra vez y lo de Guzmán habrá sido en vano”.

El documento del organismo es elocuente.

Primero, señala que las necesidades de financiamiento “siguen siendo relativamente altas”. Segundo, se ubican “por encima de las metas” del informe divulgado en marzo de 2020. Tercero, el desempeño de la deuda argentina reestructurada es peor a la de otros países que reprogramaron sus pagos. Un ejemplo es Ecuador: concretó un canje de deuda para la misma época de 2020 y su riesgo país hoy es la mitad al de Argentina. El gobierno ecuatoriano implementó la operación de la manera contraria a la que proponía Guzmán: primero firmar con el organismo y luego hacer el canje.

Argentina reestructuró en septiembre de 2020 una deuda de US$ 82.000 millones en manos de tenedores privados. Casi US$ 65.500 millones habían sido emitidos bajo legislación extranjera.

La operación significó un alivio de unos US$ 36.000 millones entre 2020 y 2030, básicamente, gracias a que Guzmán emitió nuevos títulos con plazos más largos de vencimiento y cupones más bajos. El valor presente de estos bonos eran 52% asumiendo tasa de 10%.

El FMI elaboró un mapa del calor de la deuda. Se trata de un test que elaboran sus economistas alrededor de tres aspectos: nivel de deuda, su financiamiento y perfil. Analizan cómo incide el comportamiento de diferentes variables (crecimiento, tasa de interés, percepción del mercado) sobre la capacidad de un país para cumplir con los vencimientos de la deuda. Si está en verde, el riesgo de default está más lejos. En rojo, la probabilidad de cesación de pagos sube.

El cuadro de 15 casilleros está todo pintado en rojo, excepto aquel que corresponde a la magnitud de deuda en poder de fondos extranjeros. Ello es porque el Gobierno permitió que fondos como Pimco y Templeton pudieran vender sus títulos en pesos, canjearlos por papeles en dólares, y marcharse del país.

El mapa en 2018 era menos acuciante. Un año después, en julio de 2019, estaba casi todo en rojo, similar al actual.

El FMI hoy utiliza la misma frase con Guzmán que con Dujovne sobre la sostenibilidad de la deuda. “Es sostenible pero no con una probabilidad alta”. Aún después del canje.

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