“Fue la Mano de Dios”, de Paolo Sorrentino, entró en la lista corta para el Oscar

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El emocionante relato autobiográfico del director italiano, en el Nápoles de Maradona, homenajea al cine de Fellini y asoma como favorita en la temporada de premios. “El Prófugo”, de Argentina, quedó afuera de la shortlist en mejor película internacional.

Fue la mano de Dios representará a Italia en la carrera por el Oscar en su 94° edición (Foto: Netflix).

En el lenguaje de la idolatría maradoniana, es habitual escuchar frases como “Diego me salvó la vida”. Sin embargo, para el director italiano Paolo Sorrentino (El joven Papa, La grande belleza), esa oración tiene un sentido literal. Por quedarse en casa, para ver jugar a Maradona en el Napoli de local, se salvó del accidente en el que perdieron la vida sus dos padres, dejándolo huérfano en plena adolescencia.

Se entiende entonces que este proyecto, que cuenta esa historia, haya sido filmado a flor de piel. Un material sensible que conmueve, porque es también una mirada amorosa a una ciudad y a un tiempo. Un tiempo del cine italiano; en especial, de su admirado Fellini.

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De ahí, Fue la mano de Dios ofrece un relato bello y triste, con Nápoles como increíble protagonista. La ciudad natal, cuna de los recuerdos, que el director dejó a los 37 años y a la que vuelve con una mezcla de amor y dolor. Así lo cuenta en el bonus track del film que se ve en Netflix, sin pasar —y es una pena— por los cines.

Padre e hijo en la ficción del último film de Paolo Sorrentino, Fue la mano de Dios.

Qué podemos esperar de “La mano de Dios”

La mano de Dios también adquiere un sentido manera particular, en el marco del drama personal. Aunque un tío, en la película, pronuncie la consabida perorata sobre la justicia política del gol tramposo a los ingleses. Somos comunistas, exclamará el padre del protagonista, Fabietto (estupendo Filippo Scotti), interpretado por el actor sorrentiniano Toni Servillo. Un patriarca divertido, amoroso padre y esposo de María, a la que le gusta gastar bromas.

La primera parte de la película, una tragicómica evocación de ese grupo familiar, es neo fellinismo puro. Está la tía gorda con su novio que habla por un aparato, la tía sexy y loca, que habla con San Gennaro, la abuela que sólo pronuncia insultos. Extraordinario elenco de carácter y cuerpo, que da vida a las comilonas, las risas compartidas, la cena frente a una tele sin control remoto.

“Fue la mano de Dios” fue escrita, dirigida y producida por Paolo Sorrentino (Foto: Netflix).

La pertenencia a un grupo, a un mundo. Como en Amarcord, son imágenes afectivas tamizadas por la nostalgia, en un tono pariente al grotesco. Estampas de lo que ya no está pero deja huellas, como la imagen de un tren que avanza, o el sonido de una lancha al pisar el agua, que quedará por siempre atado a la memoria.

Y por supuesto, un homenaje emotivo: a un universo, a la más brillante, entrañable comedia italiana y a la mirada de ese otro Dios, Fellini. “Yo lo único que sé hacer es mirar”, dirá Fabietto, en una escena clave, a un director de cine que admira, anunciando una vocación.

“Fue la mano de Dios” cuenta el drama personal de Paolo Sorrentino (Foto: Netflix).

No, no es una película sobre Maradona. Pero Maradona está todo el tiempo, e importa, claro que sí. Mejor véanla por ustedes mismos, que vale la pena.

“Fue la mano de Dios” representará a Italia en los Oscar

Ganadora del Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia, Fue la mano de Dios forma parte ahora de las quince películas extranjeras preseleccionadas para el Oscar de otro idioma. Sorrentino ya ganó ese galardón en 2014 por la “romana” La Grande Bellezza, con Servillo como protagonista absoluto. Esta lista dejó afuera a El Prófugo, de Natalia Meta con Érica Rivas, la elegida por la academia de cine argentino.

Sorrentino volvió a la ciudad que lo vio crecer para contar su historia más personal (Foto: Netflix).

Se incluyen también otros favoritos de la crítica especializada y los festivales, como Drive my car, del japonés Ryusuke Hamaguchi; A Hero, de Asghar Farhadi; El buen patrón, de Fernando León de Aranona, por España; y I’m Your Man, de Maria Scharder.

La mexicana Noche de fuego (puede verse en Netflix), de Tatiana Stolen, y Plaza Catedral, de Abner Benaim (Panamá), son las únicas latinoamericanas. El 8 de febrero se sabrá si pasan a integrar la grilla de nominaciones oficiales.