Los menonitas, el secreto mejor guardado de la ganadería de punta

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Una comunidad de fieles que antepone sus convicciones, que se toma en serio la palabra dada y en la que las órdenes son órdenes, ha transmitido sus saberes a grupos de ganaderos que están revolucionando la producción en el norte.

Los menonitas, con sus cosechas de agua en una amplia región en la que apenas caen 400 milímetros anuales, preservan los bosques nativos con isletas para la sombra y el manejo del bienestar animal. Por cierto, esas prácticas guían a los productores que acaban de lanzar el grupo CREA Las Lomitas, en esa localidad de Formosa.

1 Lluvia cosechada en el reservorio construido como hacen los menonitas del Paraguay

Los CREA (Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola) también son una comunidad pero de productores de punta que comparten conocimiento en lo que es un verdadero ecosistema.

Surgidos de la reforma protestante 

A su vez, los menonitas en los que se inspiran se encuentran en Paraguay a 50 kilómetros. Se trata de un grupo religioso cuya doctrina se basa en la Biblia. Se originaron en Alemania y en los Países Bajos durante la reforma protestante del siglo XVI. El nombre deriva de Menno Simons, un sacerdote católico.

Son pacifistas y fueron perseguidos. En 1780, Catalina II de Rusia quiso colonizar Crimea con ellos. Y nacieron sus colonias en el sur de Rusia. Pero con la revolución de 1917 emigraron a Paraguay en la que fue una corriente que no se detuvo. En parte, porque el Consejo Menonita Internacional le compró al argentino Carlos Casado unas 500 mil hectáreas en el centro de Paraguay.

La colonia menonita “La Nueva Esperanza” en La Pampa.

A diferencia de los que se instalaron en La Pampa, que conservan un estilo de vida ancestral, los menonitas de Paraguay contabilizan plantas frigoríficas, usinas lácteas y exportan .

Sus prácticas ganaderas se replican a 1.200 kilómetros de Buenos Aires en una Formosa que es la provincia más beneficiada con la coparticipación de impuestos (94,3% de sus recursos le llegan desde la Nación), lo que le permiten ser “amable” con las tasas impositivas. Una manera de compensar su ubicación geográfica, tan lejos de los puertos.

Con el boom de la soja, muchos compraron campos y la oleaginosa como el cultivo de maíz se sumaron a un territorio ganadero con el mérito de tener el mayor rodeo de búfalos.

Bernardo Cané, ex titular del Senasa y productor ganadero de tercera generación en Formosa, sorprende. Afirma que allá se cumplen reglas, “aquí no hay títulos falsos o campos mellizos como en otros lugares”, remarcó. Razona que eso impulsó inversiones en la ganadería.

Los inversores

En una franja en la que la ruta 81 es la columna vertebral, Ernesto Galperin, dueño de la curtiembre Sadesa y padre de Marcos el creador de Mercado Libre, el banquero Federico Tomasevich, la familia Urquía de Aceitera General Deheza, y los Otero de Bio 4, están cambiando la actividad con manejo inteligente, genética y riego.

De las Lomitas, por ejemplo, salen 100.000 vacunos gordos por año y su estación de servicio Axion despacha 500 mil litros de combustibles por mes. “Hay sol, tierra barata, pasto y alta productividad”, se entusiasma Cané.

Uno de los que impulsaron el CREA Las Lomitas es Ignacio Aristi de Bragado que desarrolla la ganadería intensiva alimentada a pasto natural como exigen los consumidores globales. De los menonitas tomaron la construcción de canales van a una represa inteligente.

Además, el manejo del suelo y las pasturas en una zona generosa en sol, “ en la que se puede trabajar en armonía con el medio ambiente”. De acuerdo con Cané, esa región acepta 1,6 vacas por hectárea que engordan unos 450 gramos por día.

Por el valor de la tierra, “no existe una amortización de capital más acelerada”. En Formosa la hectárea cotiza una quinta parte de la Pampa Húmeda. Entre los miembros del flamante CREA no podía faltar un ex futbolista. En este caso, José María Basanta.

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