Senado: negociaciones contra reloj para evitar una “inminente” división del bloque de Cristina

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Hace un par de semanas un senador que se siente “ignorado” por el Gobierno y amenaza con apartarse del bloque del Frente de Todos fue invitado a ir a la Casa Rosada para charlar con un ministro de área política. El legislador supuso que le harían alguna oferta política para contenerlo.

Pero la verdad es que nunca supo para qué era el encuentro: “Espere una hora a que me atendiera el ministro y me fui, otra vez maltratado“, recordó ese senador a Clarín.

Unos días antes, en el acto en homenaje a Néstor Kirchner, una decena de senadores del Frente de Todos debieron seguir todo el acto desde abajo del escenario.

Senador del PJ por Entre Ríos Edgardo Kueider.

Éramos invitados de segunda. El escenario estaba repleto, incluso había personajes como (Juan) Grabois que no te suman un voto”, recuerda una legisladora.

Hay más episodios. El martes 26 de octubre Clarín estaba con un senador cuando a éste le entró un mensaje por WhatsApp. Le informaban que habría sesión dos días depués.

“De esto te hablo. Deciden otros las sesiones y los temas que se tratarán, pero eso sí: después quieren que vayas a levantar la mano. Ni siquiera te dejan prepararte para la sesión“, cuestionó ese senador aquel día.

En un proceso que parece acelerarse ante el recambio legislativo, un puñado de senadores parecen decididos a dar el paso y formar un sub bloque dentro del oficialismo. “La decisión es inminente”, aseguró un senador.

Dejarían de estar alineados con la conducción de Cristina Kirchner y buscarían tener mayor autonomía dentro del oficialismo.

“No queremos romper la unidad del Frente de Todos, la idea es armar un sub bloque”, señaló a Clarín un senador del interior.

Y agregó, acerca de la jugada: “Cuando lleguen los nuevos senadores tendrían la opción de sumarse al bloque o a este sub bloque”.

De ocurrir, el Frente de Todos pasaría a ser un interbloque. Con sus 35 miembros, seguiría siendo la primera minoría.

Carlos “Camau” Espínola, senador por Corrientes.

En el sector disidente aseguran que no es una amenaza sino ya un hecho que armarán un sub bloque, posiblemente llamado “Argentina Federal”.

En la bancada oficialista del Senado admiten que el senador peronista por Entre Ríos Edgardo Kueider -no contestó los llamados de Clarín– ya les comunicó su decisión de apartarse. Apuestan a que la Casa Rosada interceda ante el gobernador entrerriano Gustavo Bordet y éste haga recapacitar al senador.

Entre los disidentes también se cuentan el jujeño Guillermo Snopek y el correntino Carlos “Camau” Espínola.

Y se menciona al salteño Sergio “Oso” Leavy, quien quedó furioso con el armado electoral que impuso el cristinista Oscar Parrilli en Salta y que habría sido funcional al gobernador Gustavo Sáenz, rival político del senador.

Lo de Leavy parece estar más frío que lo de los otros. También manifestó su malestar en reuniones privadas, pero parece pesarle que su decisión podría dejar más débil al Gobierno.

Senadores sin techo

Salvo Kueider, los otros tres son considerados senadores “sin techo”, es decir que no tienen un gobernador a quien responder o dar explicaciones.

A esos tres los molesta las políticas de la Casa Rosada con los gobernadores de sus provincias –Corrientes, Salta y Jujuy son administradas por Juntos por el Cambio– y que cuando los ministros visitan sus territorios ni siquiera les avisan.

Entre algunos de los cuatro, por otro lado, tienen diferencias con Cristina Kirchner.

A Kueider y Espínola se los ve más alineados con Alberto Fernández. Para alejar fantasmas, rechazan que puedan considerárselos un sub bloque “albertista” dentro del Senado.

Otro dato. En Entre Ríos y Corrientes Juntos por el Cambio arrasó con más del 50% de los votos. Y la vicepresidenta tiene mala imagen. En buen romance: especulan con la conveniencia política de seguir alineados con Cristina.

En negociaciones contra reloj para evitar la división, en los últimos días hubo ofertas para al menos dos de los disidentes. A ambos les ofrecieron las presidencias de comisiones clave y que quedarán vacantes con el recambio legislativo.

En el sector de los disidentes dicen que uno de ellos ya rechazó el ofrecimiento. “Después te toca el papel de bancar el proyecto que sea y ser el vocero de esa propuesta. No es negocio”, justifican la decisión.

Y completan: “De lo que se trata es de tener un espacio de discusión, poder plantear tu propia agenda con los intereses de tu provincia”.

En caso de que el Gobierno ni Cristina logren desarticularla, la jugada se concretaría recién después del 10 de diciembre, con el recambio parlamentario.

En el Senado podrían tener reservada la comisión de Asuntos Constitucionales -hoy en manos de la cristinista María de los Angeles Sacnun, que no renovó su banca- para alguno de los disidentes en caso de que no rompa.

Para la de Presupuesto, otra de las comisiones estrella, suena Ricardo Guerra, ex ministro de Economía de La Rioja.

En la necesidad de abrir el juego porque pierde su mayoría, otra comisión clave, la de Legislación General, le podría ser ofrecida a una aliada, la misionera Magdalena Quintana.

En la que no hay ninguna duda es en la de Acuerdos, por donde pasan las designaciones de jueces: ahí continuará la camporista Anabel Fernández Sagasti, senadora de extrema confianza de Cristina.

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