“Plan aguantar”: la estrategia del Gobierno para estirar los dólares de la reserva

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El jueves pasado y con el objetivo de cuidar las reservas, el Banco Central prohibió la venta en cuotas de pasajes y otros servicios turísticos del exterior, como hoteles, excursiones y alquiler de autos. La entidad que conduce Miguel Pesce lo comunicó horas antes del inicio del Black Friday 2021, uno de los grandes eventos promocionales del año y que tenía como protagonistas a las agencias de viaje, hoteles y aerolíneas.

La medida expuso la preocupación del Gobierno por la escasez de dólares que dispone para el corto plazo. ¿Hasta cuándo? “Por lo menos hasta el 22 de marzo, cuando comiencen a ingresar las liquidaciones de la cosecha, siempre y cuando se logre un acuerdo con el FMI”, dice Fernando Marull, director de FM&A.

Mientras tanto, añade el economista, lo que viene es el “Plan aguantar”, esto es administrar la escasez de dólares calibrando cepos a las importaciones o al turismo. Marull cree que es factible que el Gobierno acelere el ritmo devaluatorio del tipo de cambio oficial (al 2,5%) para achicar las brechas con los dólares financieros. “Soja, cepo, acomodar el dólar y también las tarifas para pasar el verano”, conjeturó.

Los especialistas ponen la lupa en las propias estadísticas del Central para analizar su verdadero poder de fuego. La anemia de dólares contrasta con el superávit comercial récord, esto es el saldo entre importaciones y exportaciones. “Hasta octubre, la Argentina llevaba una balanza favorable de US$14.000 millones”, explica el titular de la consultora DNI, Marcelo Elizondo. Entonces, ¿por qué no están los dólares en las reservas? “Porque se usaron para otras cosas”, responde el experto.

Según un informe de Gabriel Rubinstein y Asociados, el Banco Central tiene US$42.150 millones en reservas brutas. La cifra incluye el swap con China (US$20.350 millones) y los encajes bancarios (US$12.082 millones), que es dinero de los depositantes en dólares. Así, las reservas netas totalizan US$4.541 millones, que computan oro en lingotes (por US$3.576 millones) y los DEG (US$2.512 millones) .

La gran pregunta es la cantidad de dólares efectivamente disponibles para afrontar los pagos de la deuda y otros gastos, como las importaciones de insumos para producir. Los entendidos difieren en sus cálculos. Incluso algunos, como Rubinstein, estiman que son negativas (US$1.547 millones), pero existe un consenso generalizado de que están en niveles muy bajos, lo que explica la última restricción para viajar al exterior.

Ocurre que gran parte de las reservas que atesora el BCRA no pueden usarse. El swap con China, por ejemplo, requiere de una autorización expresa de aquel país. Lo mismo ocurre con los encajes bancarios en dólares, cuyo objetivo es resguardar a los depositantes. En cuanto al oro y los DEG, hay discrepancias sobre su disponibilidad inmediata. Y de allí los diferentes números que barajan los economistas. “Es una discusión trivial y simplista. Lo preocupante es que el nivel de reservas es muy bajo”, intercede Guido Lorenzo, de LCG.

La prioridad, remarca este economista, es acordar con el FMI lo antes posible, pero aclara: “Esto es necesario, pero para nada suficiente”. Según su visión, hay otras tareas pendientes, como ir desarmando la brecha con los tipos de cambio alternativos y encarar un ajuste fiscal. Esos temas irresueltos, agrega Lorenzo, impiden capitalizar el abundante saldo favorable de la balanza comercial que mencionaba Elizondo.

“¿La razón? En el contexto actual, los importadores adelantan pagos y los que exportan no liquidan los dólares”, remarca Lorenzo. Un informe reciente de la Bolsa de Comercio de Rosario corrobora esa apreciación. Los productores todavía tienen en su poder US$4.770 millones de la última cosecha de soja y maíz, una campaña iniciada en el mes de marzo. Todo como resultante de la brecha, que incentiva a adelantar compras en el exterior y a retener divisas por parte de los exportadores.

La situación para el Gobierno es difícil y el “plan aguantar” tiene un horizonte muy corto. Rubinstein cree que hay que actuar rápido, sobre todo para reestructurar la deuda con el FMI. De este modo, subraya, “podrían refinanciarse los pagos pendientes con ese y otros organismos internacionales de crédito, lo que limitaría el drenaje de reservas”, acota. Un estudio de Analytica destaca que de noviembre a marzo hay vencimientos por un total de US$6.153 millones, lo que dejaría al Banco Central con un pasivo de 2.984 millones.

El superávit comercial récord, para colmo, es una ventaja perdida para la Argentina, porque “está basado en factores que no son repetibles y le pone algunas luces amarillas hacia adelante”, expresa Elizondo. En este sentido, explica que el saldo favorable tan abultado obedece a “los precios elevados de la soja y otros cultivos”. Como contrapartida, “si la economía se recupera el año entrante impulsará las importaciones de insumos y otros bienes”, señaló.

Elizondo, como se dijo anteriormente, detalla que hay varios factores que inciden en la escasez de divisas en el Central. “Los dólares comerciales se usaron para otras cosas y no para acumular reservas. ¿En qué cosas? Por ejemplo, para intervenir en los mercados bursátiles vinculados a los dólares, que es una forma indirecta de vender divisas”, dijo. También para efectuar pagos por obligaciones financieras, que la Argentina no puede refinanciar como lo hacen habitualmente otros países.

Coincide en que el Gobierno debe apurar la negociación para acordar con el Fondo. Marull sostiene que además el Gobierno debería acelerar el ritmo de devaluación del peso, en paralelo con la presentación de un programa económico que lo sostenga. “Hacerlo sin anclas ni señales claras es muy riesgoso”, aclaró el economista.

Por su parte, Lorenzo reitera que lo más preocupante es la brecha cambiaria. “Entre el 31 de octubre y el 18 de noviembre se gastaron US$800 millones, en gran medida para sostener el tipo de cambio”, comenta. Por tal motivo, cree que el Gobierno debe apurar el acuerdo conel FMI.

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