El Gobierno negocia en EE.UU un giro del FMI para pagarle US$ 5.800 millones antes de marzo

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La misión argentina en Washington busca apurar un acuerdo esta semana con el staff. El 26 de diciembre comienza el receso invernal.

Alejada de la ola de calor en Buenos Aires, la misión argentina enviada a Washington se sumergió desde el martes en el clima nublado y frío de la capital de Estados Unidos para destrabar un desembolso del FMI de US$ 5.800 millones en las próximas semanas.

Su llegada dependerá del resultado de la tercera revisión del programa acordado en marzo y será clave para poder pagarle al organismo vencimientos por un monto similar entre diciembre y febrero.

La comitiva encabezada por el jefe de Gabinete del Ministerio de Economía, Leonardo Madcur, se reunió en las últimas jornadas más de tres horas diarias con los técnicos en el cuartel central del Fondo. Allí, retomaron las conversaciones iniciadas hace tres semanas durante la visita de representantes del FMI a Buenos Aires, una tarea que el equipo argentino solo interrumpió para ver el triunfo de la selección contra Polonia desde un bar.

El equipo de Sergio Massa está también integrado por el viceministro de Economía, Gabriel Rubinstein, el secretario de Hacienda Raúl Rigo; el de Finanzas, Eduardo Setti, y Marco Lavagna, el director del INDEC, que actúa como asesor en relaciones financieras internacionales.

“Viene bien la negociación, no esperamos complicaciones”, dijo una fuente oficial desde Estados Unidos, donde aguardan el desembolso previo al receso invernal en el Fondo.

Si bien el organismo ya le dio su visto bueno en parte a los números fiscales, monetarios y de acumulación de reservas del tercer trimestre, los funcionarios deben demostrar aún cómo mantendrán el rumbo trazado. Una de las novedades fuera de la hoja de ruta es el dólar soja. Después de cumplir la primera fase en septiembre, la segunda versión permitió en los tres primeros días de esta semana ingresar US$ 600 millones y frenar la caída de reservas.

Pese a que el FMI pide unificar el tipo de cambio, Massa repitió la medida para alcanzar el piso de reservas netas de US$ 5.000 millones previsto en 2022. Por otra parte, espera la llegada de US$ 500 millones del préstamo aprobado este miércoles por el BID y US$ 288 millones de China para las represas patagónicas. Esos recursos limitados serían el “puente” para llegar hasta marzo, cuando el campo empieza a liquidar más divisas por la cosecha gruesa.

La otra decisión que desafía las recetas de la calle Pensilvania es el congelamiento de precios al que ahora se sumaron las naftas. El organismo ya había cuestionado los “controles de precios” y en octubre ratificó que el programa es el “ancla” (sobre todo la fiscal), pero la inercia inflacionaria y la reacción de Cristina Kirchner convencieron al ministro de lanzar Precios Justos, con la premisa de lograr en diciembre una inflación menor al 6,3% de octubre.

Las menores importaciones también generan optimismo en el Palacio de Hacienda. Después del récord de US$ 8.500 millones en junio, cayeron a Us$ 6.000 millones en octubre, lo que permitió volver a tener superávit comercial. Además de la menor demanda de energía, contribuyeron las restricciones a las importaciones por el nuevo sistema SIRA, un esquema que sigue generando reclamos empresarios para destrabar las autorizaciones.

Sin embargo, los desafíos tampoco son menores. Los hombres de Massa deben explicar el plan para lograr las metas en 2023, en particular, cómo calibrarán una mayor reducción del gasto (del 2,5 al 1,9% del PBI), subas de tarifas adicionales y aceleración del dólar con una baja de inflación y un piso de US$ 9.800 millones de reservas netas. Todo en medio de un periodo electoral, en el que se prevén mayores presiones para expandir erogaciones y preservar votos.

La lectura en despachos oficiales presupone que hay cierto margen político para superar ese desfiladero. Saben que la principal discusión es con el Tesoro de EE.UU, encabezado por Janet Yelen, el principal accionista del FMI y quien define la suerte de los programas del organismo. La otra pieza del ajedrez financiero son los bancos y fondos de Wall Street, donde si bien nunca miraron con buenos ojos un acuerdo”moderado”, mantendrían una postura expectante.

El Gobierno insiste, por otra parte, en considerar el impacto de la guerra en Ucrania sobre la economía argentina y la eliminación de sobrecargos, un reclamo que el Fondo podría abordar en su reunión de fin de año para revisar los “balances precautorios”, es decir, los recursos con que cuenta por las cuotas pagadas por los países miembro y los recargos por sobreendeudarse, como le ocurrió a la Argentina al tomar US$ 44.000 millones en 2018.

NE