En Netflix, El país de los sueños con Jason Momoa no te deja quedarte dormido

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El astro de “Aquaman” coprotagoniza la adaptación del que es considerado el primer clásico de la historia de los cómics. Pero algo cambió.

Jason Momoa hasta habla en castellano en El país de los sueños, adaptación del que es considerado el primer gran clásico de la historia del cómic, que acaba de estrenar Netflix. La compañía invirtió US$ 150 millones en el filme en el que el actor de Aquaman pega un cambio con respecto a los personajes que suele interpretar.

A los que se pregunten, cuando terminen de verla, si habrá una secuela, sepan que material tienen, ya que se basa en The Little Nemo in Sumberland, que era una tira dominical. Su autor es Winsor McKay y se publicó por primera vez el 15 de octubre de 1905, en el New York Herlad.

Mucho, pero mucho han cambiado la historia y a los personajes en esta adaptación. Nemo era un niño y tenia a sus padres. En la película con Jason Momoa, Nemo es una niña (Marlow Barkley, de quien también se estrenó el viernes Spirited: el espíritu de las fiestas, con Ryan Reynolds y Will Ferrell) y vive sola con su papá, cuidando y conservando un faro en una isla.

Jason Momoa es Flipp, y Marlow Barkley, Nemo. Fotos Netflix

El papá de Nemo no es Momoa, sino Kyle Chandler (Bloodline), un actor al que lo están encasillando en el rol del padre que vive frente al mar, fallece y deja solo a su hijo/a, que debe quedar a cuidado de su tío, como aquí y como en la mejor Manchester junto al mar, por la que Cassey Affleck, el hermano talentoso de Ben Affleck, ganó el Oscar al mejor actor protagónico.

Peter crió a Nemo allí, en el faro. Descree de la escuela como tal, y la considera, junto al geriátrico, las dos prisiones por las que pasa un individuo. Pueden imaginarse cómo funciona la cabecita de Nemo, cuando a los 11 años pierde a papá, que sale en medio de una tormenta a socorrer a un barco, y no regresa.

Kyle Chandler, que vuelve a interpretar a un padre que deja a su descendencia huérfana, como en “Manchester junto al mar”.

Papá Peter le contaba historias antes de dormir a Nemo. Cuentos que lo involucraban a él en su juventud y a Flipp, su amigo. Historias maravillosas, de aventuras, que transcurrían en un Mundo de los sueños, y también había por allí un Mar de las pesadillas.

Cuando a Nemo no le quede otra que mudarse a la ciudad con su tío (Chris O’Dowd), en la primera noche tiene un sueño.

Un sueño bastante, bastante vívido. Elocuente. Impresionante.

Nemo (que en el comic original era un niño), junto a Puerquito va a bordo de su cama por el mar, rumbo a la isla y el faro.

Las patas de la cama se agrandan y elevan, y la lleva navegando, a ella y a su peluche Puerquito -que cobra vida- hacia la isla y el faro. Y allí encontrará a Flipp, husmeando.

El hawaiano Jason Momoa es Flipp.

Y Flipp está buscando un mapa de tesoro que lo lleve a un conjunto de perlas que permiten conceder deseos. Obvio, Nemo quiere a su papá de vuelta. Y sí, la película tratará sobre el dolor de la pérdida, y/o las relaciones que, en principio, se forjan por necesidad más que por afinidad.

Estrafalario. Así es Flipp, el personaje que interpreta el hawaiano Momoa.

Hasta ese preciso momento, no hay más que elogios para El país de los sueños. La relación padre/hija, los efectos visuales, la puesta de cámara de Francis Lawrence (las últimas de Los juegos del hambre; Soy leyenda, con Will Smith), todo nos hace relajarnos en el sillón del living.

No, no es que la presencia de Momoa vaya a arruinar nada, pero la historia empieza a tener unos giros -o mejor: unas resoluciones de esos virajes- no del todo satisfactorios.

En los sueños todo -o casi todo- puede suceder. Como volar sin temor a caerse.

Y eso que dura dos horas

Como mucho del metraje (dos horas) transcurre en el fantástico reino subconsciente del País de los sueños, no hay reglas. Cualquier cosa puede suceder, cualquier portal se puede abrir, puede haber o no gravedad, se puede respirar bajo el agua, el tiempo es impredecible. Claramente, cuando los personajes están allí, la cosa mejora y no solo visualmente.

Flipp, que parece un pirata al estilo Jack Sparrow, es bastante bufonesco, con Momoa vestido estrafalariamente, usando una barriga protésica, dientes puntiagudos, lleva cuernos en la cabeza y mueve las orejas de manera sumamente curiosa.

Hay mucha imaginería visual a lo largo del metraje de “El país de los sueños”.

El mundo de los sueños es una película más que infantil, familiar, llena de buenas acciones, con algo de humor y también semejanzas con Cuentos que no son cuentos. Piensen cuántas películas pueden disfrutar con sus hijos, y elíjanla.

“El país de los sueños”

Buena

Comedia/aventuras. Estados Unidos, 2022. Título original: “Slumberland”. 117′, ATP. De: Francis Lawrence. Con: Jason Momoa, Marlow Barkley, Chris O’Dowd, Kyle Chandler. Disponible en: Netflix.