Jennifer Panichi, la adiestradora de perros que se volcó a las artes marciales y sueña con la pantalla de UFC

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Cuando siendo adiestradora canina Jennifer Panichi (32) ayudaba en 2017 a la distancia a desarrollar un proyecto en Brasil de boxeo, autismo y perros, nunca imaginó que terminaría con un vuelco a su vida por el que se convirtió en una de las caras más conocidas en las transmisiones de eventos de artes marciales y MMA locales. 

Es que su historia se apoya en tres patas igual de importantes para llegar a ser quien es: sus perras, las artes marciales y sus entrevistas. 

Jenny, nombre que ella misma destaca en redes sociales, estudió para adiestradora y en Bocalan Argentina realizó cursos sobre terapia asistida con animales y perros de asistencia. En paralelo a su trabajo, ayudaba en geriátricos y centros terapéuticos para chicos con capacidades diferentes, donde llevaba a su perra desde que apenas tenía seis meses. “Era ir a pasar un buen rato con la gente y ayudarlos“, recordó en diálogo con Clarín.

Jennifer Panichi, del entrenamiento de perros a las artes marciales. Foto Instagram jennypanichi.

Por ese trabajo, un adiestrador amigo le recomendó que hable con un brasileño que tenía un proyecto en el que debía articular a los canes con chicos autistas y boxeo. “Quería meterse a hacer algo distinto. Estuvimos hablando de qué hacer con el perro que él tenía, cómo ir adaptándolo. Estuvimos como dos años con esto. En 2018 me llamó y me dijo que iba a venir UFC en la Argentina y que él venía a Buenos Aires, por lo que le ofrecí mi casa”, relató.

Ella no sabía que su amigo brasileño también realizaba entrevistas para un canal de Youtube directamente relacionado con UFC. “Me ofreció para que le de una mano para traducir las entrevistas. Me mandé con él al hotel, me sentó con los peleadores y me puso a hablarles en portugués y español. Me mandé“, detalló.

Un dato clave, potenciador en su carrera, es que en el 2016 Jenny se había radicado en Praia do Rosa, Brasil, por unos años y así adquirió un nivel de idioma casi natal.

Tras esa experiencia se dio cuenta que podía sacarle provecho. En la pandemia empezó a realizarles entrevistas a peleadores por redes sociales y levantó su perfil. La llamaron para trabajar de la empresa Taura, de Brasil, y no paró: trabajó para el CAM, AG Fight de Brasil, MMA Premium y diversos eventos de kickboxing. Ahora tiene la chance de cubrir el Naciones de México como comentarista, y buscará acreditarse en UFC Brasil.

Por otro lado, su historia con las artes marciales se remonta a la Jenny de 21 años, quien arrancó de forma recreativa para bajar de peso y mantenerse en forma, pero que llegó a competir y ganar títulos semiprofesionales. Ahora espera volver pronto a competir.

“Nunca pensé en ser peleadora o llegar a UFC. Mi sueño es llegar a UFC. Si me preguntan si peleando… Y no. Me encantaría ser una Laura Sanko (presentadora y comentarista de la compañía, también ex peleadora), por ejemplo. Poder estar en ese ambiente, ayudar a los peleadores, ser manager, estar en otro mundo detrás del deporte”, confesó.

– ¿Cómo fueron esos comienzos en las artes marciales?

– Empecé probando, me gustó, me exigí un poquito más y cuando sentí que toqué techo me cambié a un lugar más competitivo, al Dojo Serpiente y después de un tiempo a La Jaula. Mi primera pelea amateur fue en un Panamericano. La anécdota es graciosa. Me anoté primera y en esos torneos es el que llega primero pelea. Y si por el peso te quedaste sin contrincante… es un tema. ‘Podés elegir contrincante porque son tres en tu peso y una va a quedar afuera’, me dijeron. Me señalaron una chica y, cuando me di vuelta, era Ailín Pérez (hoy en UFC). Después, había otra con diez kilos más con la que terminé peleando, pero era debutante como yo. Ailín tenía como siete peleas en sandá con mi peso pero estaba explotada físicamente. Me agarró un miedo… Les dije: ‘Mejor denme la otra‘.

Ahora volví con todo cuando me cambié de nuevo de academia. Iba a pelear el 15 de octubre y en el medio se murió mi perra. Pasaron muchas cosas. Ahora me quieren hacer pelear en noviembre pero no tengo fecha exacta ni rival, ni evento.

– Tenés una relación cercana con tus perras. ¿No?

– Mis perras son todo. Son mis hijas, mis compañeras de trabajo y con las que crecí. A la de 10 años le agradezco todo lo que logré en mi vida porque gracias a ella encontré mi profesión, se me dio lo del deporte gracias al trabajo con los perros, las llevo a los entrenamientos (de artes marciales). A la que se murió, la encontré asfixiada porque quiso meter la cabeza en la bolsa de alimento y se le quedó trabada la bolsa.

A veces les doy casa a los peleadores y justo estaba con dos cuando la encontré. Casi me muero. Para mí fue un golpe durísimo, que me afectó mucho a nivel emocional para la pelea que iba a hacer. Tuve una profesora en ese momento a la que le dije que necesitaba que me apoyen porque la estaba pasando mal y me exigió de más. Me hizo sentir mal al momento de la competencia, donde estaba unas semanas antes cortando peso y le dije que no podía. Seguí entrenando, pero sin la presión de tener que llegar a un peso. Lo peor es abandonar, no tenés que parar, yo me seguí exigiendo pero a mi tiempo. Emocionalmente me afectó muchísimo.

– ¿Vos vivías de adiestradora antes de meterte en el deporte?

– Me dediqué a entrenar perros. Adiestraba perros normales de las casas. ‘Che, mi perro ladra. Necesito que vengas a solucionarlo“, daba clases de eso. Fui adiestradora casi toda mi vida hasta hace unos tres años atrás, que empecé con lo del deporte a full y dejé de lado el tema de los perros. Me metí a dar clases también con el deporte. Después, todo lo demás como meterme con los perros, adiestrarlos para que estén con personas con sillas de ruedas y chicos con autismo, o ancianos, fue todo ad honorem. Trabajé muchos años de mi vida haciendo terapia con perros para chicos con discapacidad. Acá era una de las pocas personas que lo hacía hace unos años atrás, tengo una mención de la Legislatura porteña y un plato grabado para mí y la perra por ayudar a las personas.

Jennifer Panichi, del entrenamiento de perros a las artes marciales. Foto Instagram jennypanichi.

– Y fueron tus entrevistas por redes lo que te hicieron cambiar de profesión…

– Todo lo que logré fue por las redes sociales. Después de que me di cuenta de que eran la llegada a todos lados, le metí muchísimo a eso. Lo que me abrió las puertas a todo fueron las entrevistas online donde me empecé a hacer ver con la gente y los contactos de esas personas. No tiene que ver con la cantidad de seguidores, si no la calidad de quienes me siguen. Desde Minotaruro Nogueira, que capaz sigue a mil personas nada más, hasta Alex Pereira, que no le dio nota a nadie y a mi sí. También es el respeto que uno se gana dentro del ambiente. Me han invitado a entrenar con ellos y algunos no tienen ganas de pasar por una entrevista en ese momento. Yo se los respeto, pero sí me hago de contactos. En otro contexto, después sí les pregunto si les puedo hacer una nota. Lo más importante para mí fueron los contactos que generé dentro del ambiente.

– En épocas que quieren cambiar cierta cosas: ¿Sigue siendo importante la estética para llegar?

– Una amiga me dijo la otra vez que no podía vivir de mi cuerpo, porque entreno todo el tiempo, y le digo que mi cuerpo y mi cara es lo que me va a llevar adonde quiero. Se lo digo a todo el mundo. Lamentablemente, hay que pensar así. No es lo mismo una piba que presenta deporte que esté con sobrepeso, que no predica el deporte, a que pongan a una que está entrenada y tiene presencia.

Estamos hablando de un ambiente de hombres y a ellos les suma. Si bien hay muchas más mujeres hoy, los que dirigen son todos hombres. Es verdad que ayuda el verse mejor, el ser una cara bonita. Lo estético es lo que primero entra por los ojos. Es mentira cuando te dicen que solamente se fijan que sepan… Es mentira. La entrada es desde lo físico y después todo lo demás.

Yo me di un gusto con las entrevistas, soy una persona que tiene mucha facilidad para hablar, para explicarse. Vos te das cuenta cuando hay alguien entrevistando que le gusta o no el deporte. Entonces, el saber de lo que hablaba ayudó. Todo el mundo habla del machismo del ambiente, pero yo siempre me sentí muy respetada, acompañada y me dieron el lugar que quería.

– ¿Y el ambiente del periodismo?

– Cuando empecé todos me presentaban como periodista y yo nunca hice la carrera de periodismo. Siempre lo aclaré, en todas las notas. Al principio recibí de diferentes lados un par de comentarios como ‘mirá esta, no es periodista y llega y nosotros que somos periodistas no‘. Me enteré porque me vinieron con el chisme. Yo siempre aclaré que no lo era y que me gustaba mucho el deporte. Después, cada uno de los que me contrató lo hizo por el laburo que yo hacía. No tiene que ver si tenía o no un título. Yo no estoy mirando lo que hacen los demás, al contrario, tengo la mejor con todos. Mi función en las redes, es comunicad, “influenciar” entre comillas.

Jenny Panichi. Foto Facebook.

– ¿Hablar portugués te ayudó?

– Un montón. Me abrió las puertas a cubrir todo. Al tener eso me comí Latinoamérica entera. Si no hubiese tenido portugués, quizás tocaba techo al toque o no hubiese llegado a lo que llegué. Eso me abrió las puertas. Ahora estoy estudiando inglés desde hace dos años porque me dije: ‘Pará, si el portugués me abrió todo esto, me imagino si tengo el inglés‘. Saqué la visa en febrero, me costó dos poder años sacarla. Estoy haciendo el paso a paso para poder llegar sola y sin ayuda de nadie.

– ¿Pensaste en la transición a las MMA?

– Me gustaría. Vengo haciendo jiu jitsu (BJJ) de vez en cuando, es algo a lo que le agarré el gustito. Y es lo que me faltaba, porque la parte del striking la tengo: hago boxeo y kickboxing en paralelo, con mis dos equipos. Lo que no encuentro es mi equipo fijo de BJJ. Voy entre Nueva Unión y Positive, que son dos lugares que me gustan como me enseñan. Tengo las puertas abiertas a todos los gimnasios y eso me encanta. Tengo ganas de meterme más y hacer la transición a las MMA.

– Ahora que nombras varias academias. Suele haber competencia entre escuelas. ¿Esto no es algo que retrasa?

– Esto es algo que hablo siempre. Yo empecé a hacer kickboxing en un gimnasio de Mataderos porque me gustó el equipo y voy de vez en cuándo. Me preguntaron si iba a pelear para ellos y les dije: ‘Odio el sentimiento de pertenencia’. Se lo digo a todos cuando voy a entrenar. Yo no soy la competidora que todos están esperando… Me gusta aprender. Por algo voy acá o allá. Para mí es abrir la mente y aprender de todos.

En mi caso en particular, todos saben que soy así y me lo respetaron toda la vida. Para mí es algo que hay que hablarlo desde el principio, porque es un problema del alumno y del profesor. Del profesor por no dejar el ego de lado y darse cuenta que a veces hay que dejar volar a los alumnos, o porque tocaron techo o necesitan algo más. Y del alumno por dejarse manipular cuando le dicen: ‘Vos no vas acá porque sos un vendido‘. ¿Por qué no? Si en otro lugar me pueden enseñar cosas que me suman a ser mejor profesional. El problema es que a veces no te sueltan la mano, por ser el bueno o porque tienen miedo a perderte.