La trágica historia de Víctor, el chico de 8 años que murió aplastado por un camión de basura

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“¿Seño, me trajo las bolitas?” El sábado a la tarde, “Chicha” le preguntó a Anabella, con una sonrisa entre pícara y tierna, si se acordó de lo que le había prometido. “Chicha” es el apodo de Víctor Barreto, el nene de 8 años que murió aplastado al colgarse de un camión de basura el domingo.

Anabella Albornoz, voluntaria de la ONG Suma de Voluntades, lo conocía hacía años. “Era juguetón, divertido, siempre quería entretenerse y tenía fascinación por la bolitas. Le encantaba jugar y yo le había dicho que le iba a llevar y me olvidé… Y él me reprochó, pero bien, con dulzura, y que lo recuerde para la próxima vez”, dice Albornoz con un hilo de voz.

“Chicha”, era conocido por todas las familias del barrio popular General San Martín, de Paraná, y era muy amiguero. “Su sonrisa te derrite, es muy cariñoso, tierno y pícaro. Siempre participando en las actividades escolares y recreativas. Lo quiero un montón”, dice Albornoz, hablando en presente. “No caí, no me cabe en la cabeza, no puedo creer lo que pasó”.

El lunes a la noche fue el velatorio de “Chicha”. El martes a la mañana inhumaron sus restos en el Cementerio Municipal de Paraná, ante una multitud. Hubo llantos y gente que se descompensó. También fueron notorios los insultos para su madre, que debió retirarse sin poder enterrar a su hijo. Se la culpa por “desligarse y desproteger a una criatura”.

El basural de Paraná, Entre Ríos, donde sucedió la tragedia.

“Estuvo horas solito por el basural”, dicen en su barrio a Clarín.

Víctor vivía con su mamá y su padrastro. Tenía cuatro hermanos y los siete vivían en dos piezas de una modesta casa de material. Según pudo saber Clarín, la mamá de “Chicha” tiene problemas de adicciones, por lo que no puede hacerse cargo de sus hijos. Su padrastro no trabaja pero cuenta con el plan Potenciar Trabajo. Al papá biológico del nene lo mataron de dos tiros en una pelea barrial por una apuesta, según cuentan en el barrio.

“No es momento de broncas, rencores ni buscar culpables. Es hora de reflexionar, de empezar a hacer cargo”, remarca Albornoz. “El peligro es una constante en el barrio, los chicos conviven con el peligro sin advertirlo. El basural al que fue ‘Chicha’ y al que van un montón de chicos, lamentablemente, forma parte del paisaje urbano del entorno y es inevitable que vayan ahí. Pero nadie esperaba una fatalidad semejante”.

Victor “Chicha” Barreto, el niño que murió atropellado en un basural de Paraná.

“Ahora es fácil hacer leña del árbol caído, pero no es el momento oportuno. ‘Chicha’ tiene que sacudirnos para darnos cuenta que hay una niñez desprotegida, desamparada. Desde la ONG nosotros tratamos de integrar el barrio para que los gurises tengan actividades deportivas, recreativas y que las familias puedan tener accesos a los servicios, a un mejoramiento del hábitat y a un crecimiento urbano”.

Chicos entre la basura

“Nos vamos al shopping”, decían los chicos cuando se iban al basural que está a metros de donde viven. “Iban a jugar, a entretenerse y a buscar cosas. Podían encontrar juguetes, ropa, chatarra y muchas cosas las llevaban a sus casas para venderlas. Y si encontraban galletitas o algún dulce, claro que los agarraban”, desliza Roberto Gómez, presidente vecinal del barrio San Martín.

Aún en estado de shock, Gómez habla con Clarín mientras su hijo Catriel, también de 8 años, le pregunta por su mejor amigo. “Mi hijo me consulta todo el tiempo, yo le digo que ‘Chicha’ está en el hospital. Imaginate que estos dos se veían todos los días, eran muy apegados. ‘Chicha’ venía a buscar las viandas para él y su familia, pero muchas veces se queda con Catriel jugando a la Play… Sí, a la Play“.

Cuenta Gómez que en su casa, a una cuadra de donde vivía Chicha, instaló un comedor donde todos los días cocina guiso “para unas 50 bocas”.

Víctor “Chicha” Barreto (derecha) junto a su mamá y su hermanita.

“Y Víctor venía solito, le dábamos las viandas, jugaba un rato con mi hijo y se las llevaba a su casa”. Cuenta Gómez que su hijo Catriel no va al basural y mucho menos se colgaba de los camiones de basura. “Lo que pasó fue una desgracia, pero estos pibes juegan a eso a diario, y a oscuras”.

​El domingo, pasadas las 19, era una boca de lobo en los alrededores del basural. Sin luz eléctrica y un camino hecho un lodazal producto de las lluvias, ocurrió la tragedia. Víctor vio al camión recolector acercarse y se trepó a unas escaleritas el costado del vehículo. Pero resbaló, cayó y las ruedas traseras lo aplastaron. “El conductor nunca se enteró. Escuchó gritos de vecinos pero entendió que lo estaban saludando”.

“Chicha era un chico feliz puertas para afuera. Sabíamos que adentro de su casa no debía tener una vida sencilla, pero fuera de su hogar lo ayudábamos a él como a tantos gurises”, cuenta Albornoz. Ese domingo, según trascendió, estaba fuera de su casa desde las tres de la tarde, solo, callejeando. “Para los chicos de aquí es parte de su rutina. No está bien y para eso trabajamos todos los días, para que los ‘Chicha’ del barrio puedan superarse y salir adelante”, sueña Albornoz.

Víctor “Chicha” Barreto tenía 8 años y era del barrio General San Martín de Paraná.

La voluntaria no se resigna “a poder revertir la historia de los gurises del barrio San Martín”.

“No es fácil, pero tengo la esperanza de que podamos lograr la integración del barrio”, agrega. Anabella se despide entre lágrimas y esboza una sonrisa cuando ve una foto de ‘Chicha’ (que encabeza esta nota) en su celular. “Es de la última Navidad. Fijate, está corriendo feliz, yendo a buscar su regalo”.

MG