Pese a la presión K, el Gobierno enfría el proyecto para avanzar con el Salario Básico Universal

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“Por ahora nadie habló del tema en el Gobierno“. Un encumbrado funcionario con contacto estrecho con Alberto Fernández sintetizó ante este diario en qué situación se encuentra el debate en torno al Salario Básico Universal. Es que, a pesar de que en la Casa Rosada se habían mostrado a favor de dar el debate y hasta Cristina Kirchner se mostró dispuesta a “discutir” un ingreso “que no dependa del favor de nadie”, el proyecto que presentó un grupo de diputados del Frente de Todos vinculados a Juan Grabois es considerado “inviable” en el marco de la turbulencia económica que se agudizó esta semana a partir de la salida de Martín Guzmán.

Tras el guiño que el sábado en su discurso realizó la vicepresidenta, quien habló de “empezar a discutir la necesidad de un ingreso universal básico“, Itaí Hagman, Natalia Zaracho, Leonardo Grosso y Federico Fagioli, los diputados oficialistas que lo impulsan insistieron en el recinto de la Cámara de Diputados para visibilizar la iniciativa: este martes distribuyeron carteles con la leyenda “Salario Básico Universal ¡Ya!”, en lo que fue un mensaje a la flamante ministra de Economía, Silvina Batakis, ante la renuncia de Guzmán, quien se oponía de plano con el argumento de que no había margen presupuestario.

El silencio al que se llamó el Presidente en las últimas horas disparó diversas especulaciones, pero en su entorno aseguran que el cambio en el área económica y la reunión con Cristina no lo hicieron rever su mirada respecto a la necesidad de no impulsar una medida que amplíe el déficit en un contexto de inestabilidad en los mercados. “Hay que ver qué dice Batakis, pero no hay margen… Alberto fue claro con ella, le pidió que respete su plan económico”. En efecto, como contó el periodista Pablo de León en Clarín, esa fue la condición que le puso el jefe de Estado a la ministra antes de designarla.

Batakis evitó definiciones contundentes. Concluyó que “es un tema que se viene trabajando en el mundo y la revolución 4.0 lo pone más en evidencia” y que “es un tema a debatir”, pero dejó una frase que da cuenta de que no es su prioridad: “No está resuelto en países más desarrollados”.

El proyecto, según pudo reconstruir este diario, no estuvo en el temario que abordaron este miércoles Alberto F. y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, en el encuentro que mantuvieron a solas en el despacho presidencial. “No está en agenda tratarlo”, razonó una fuente bien informada de la reunión.

Cristina, la socia mayoritaria de la coalición, tampoco tiene una postura claro. Es que en el acto habló de “rediseñar” la política de asistencia social y se mostró dispuesta a “discutir” el SUB, pero no movió sus fichas en el Congreso para que eso ocurra. De hecho, entre los que repartieron los carteles no había nadie de su tropa. Más: legisladores incondicionales a la vice se animan a plantear dudas al respecto.

Uno de los dirigentes que más la escucha en privado traduce la disyuntiva de su jefa: “Qué este dispuesta a discutir algo que le parece bien y que le daría más libertad a la gente no quiere decir que apoye ese proyecto así como está ó que crea que este es el momento para tratarlo”, advierte.

“Ni Alberto ni Cristina están de acuerdo con el proyecto (de Grabois) y (Sergio) Massa no lo va a mover”, reforzó una alta fuente del oficialismo, que confirmó que “al menos por ahora” no está en los planes “de nadie”. 

En ese sentido, en su discurso, tras contar que había conversado con Grabois sobre el tema, la vice habló de “pensar en un ingreso universal básico que no dependa del favor de nadie y dé independencia, la gran ventaja de la Asignación Universal por Hijo”. Fue otro dardo por elevación a los piqueteros y organizaciones sociales, que rechazaron sus críticas vinculadas al clientelismo.

Ese encono con los secretarios Emilio Pérsico (Economía Social de Desarrollo Social) y Fernando “Chino” Navarro (Asuntos Parlamentarios), ambos del Movimiento Evita a quienes quiere fuera del Gobierno, hace que igual nadie se anime a descartar que la vice insista con abrir el debate a pesar de las diferencias con el proyecto. 

Un dato que no pasa desapercibido es que fue la propia Cristina quien una semana atrás había dicho que “con una desocupación del 7% debería haber menos planes sociales”. Algo que colisiona con el proyecto que plantean Grabois y su tropa, que prevé básicamente un ingreso para 7,5 millones de personas.

Tampoco está claro la cifra que, según la vicepresidenta, se debe garantizar. Sostuvo que “hay que reasignar los recursos más inteligentemente” y marcó las contradicciones y desigualdades que hay en la distribución de los planes: repasó que el “Potenciar Trabajo” otorga 22.770 pesos por mes, que la asistencia en los comedores es de $27.770, y que las “personas nexo” (aquellos que trabajan más de 4 horas como establece el programa) cobran $41.540.

Grabois y compañía quieren que se garantice que todos los beneficiarios del Salario Básico tienen sus necesidades mínimas cubiertas, “que nadie esté por debajo de la línea de indigencia”. Es decir, que se cubra la canasta básica alimentaria individual, hoy según el Indec en $14.401.

Según dirigentes de la oposición demandaría un gasto de casi dos puntos del PBI. Una estimación similar hacían en el equipo de Guzmán.

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