El lado oscuro de Nueva York, pintado sin piedad en la docuserie Escena del crimen: Asesinato en Times Square

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Una de las producciones más perturbadoras de Netflix durante el 2020 fue Escena del crimen: desaparición en el Hotel Cecil. Lanzada en febrero, la docuserie de antología se enfocaba en el caso irresuelto de Elisa Lam, una estudiante de 21 años que desapareció en 2013 mientras vacacionaba en Los Angeles.

Este miércoles 29, la plataforma estrena la segunda temporada, titulada Asesinato en Times Square, que en tres episodios aborda la historia de Richard Cottingham, apodado el “Torso killer”, uno de los asesinos seriales más perversos y oscuros del nutrido prontuario criminal estadounidense.

En los años ’70, esa zona icónica de Manhattan era un lugar casi anárquico donde muchas fantasías prohibidas tenían lugar, incluso el asesinato. En ese contexto, varios actos de brutalidad aparentemente aleatorios conmocionan incluso a los detectives de homicidios más experimentados de Nueva York y avivan los temores de un asesino en serie.

En los años 70, Times Square era una zona de alto nivel delictivo. La docuserie retrata esa época.

Ese serial killer era Cottingham, también llamado “El destripador de Times Square”, que se atribuyó el asesinato de más de 80 mujeres. Esta docuserie del género true crime repasa su sádico historial -violaba y mutilaba a sus víctimas- antes de ser finalmente capturado y condenado a 200 años por 11 asesinatos en 1980.

Berlinger, el especialista del “true crime”

Joe Berlinger vuelve a hacerse cargo de la dirección y producción ejecutiva de la segunda temporada de Escena del crimen, que buscar exponer ciertos lugares que contribuyen e incitan a la actividad delictiva.

La docuserie Escena del crimen es dirigida y producida por Joe Berlinger, un especialista del género “true crime”.

Berlinger es el realizador indicado para eso: especialista en documentales sobre crímenes, fue nominado al Óscar por Paraíso perdido 3: Purgatorio (2011) y ganó el Emmy por Paraíso perdido: Los asesinatos de los niños de Robin Hood Hill (1997), la primera de esa trilogía.

La nueva entrega de esta aclamada serie documental de Netflix comienza cuando los bomberos responden a una llamada en un sórdido hotel en el corazón de Times Square, en diciembre de 1979.

Lo que descubren entre el humo y las cenizas conmociona incluso a los detectives de homicidios más experimentados de Nueva York; y desencadena la búsqueda de un asesino en serie despiadado que acecha a las trabajadoras sexuales que operan en la entonces boyante industria del sexo local.

Momento en el que Richard Cottingham es esposado.

La serie devela lo más profundo de la investigación, con detalles sobre las fuerzas sociales y sistémicas que jugaron su papel en un área casi fuera de la ley en el centro de Manhattan, y que permitieron que numerosos crímenes pasaran inadvertidos durante mucho tiempo.

También se abordan tópicos y personajes que sirven para retratar la época: desde los habitantes de aquel Times Square y los policías que patrullaban la zona, hasta la hija del autoproclamado “rey del porno” de Nueva York.

La gran novedad de Escena del crimen: Asesinato en Times Square es el acceso exclusivo a Jennifer Weiss, la hija de una de las víctimas. Berlinger también se esforzó en identificar a otras víctimas que han permanecido en el anonimato, perdidas en una época infame y que hoy se vislumbra muy distante.

Jennifer Weiss, la hija de una de las víctimas del “Torso killer”.

Un caso irresuelto en un hotel con mala fama

La entrega debut de Escena del crimen tomó como punto de partida unas vacaciones que derivaron en uno de los crímenes sin resolver más mediáticos y misteriosos del mundo: la desaparición y muerte de Elisa Lam.

Parte de los cuatro episodios de la docuserie mostraron cómo fueron las últimas horas de Lam, a quien se le vio por última vez en el ascensor del Hotel Cecil, en un video espeluznante. Y reveló las posibles pistas del asesinato, que estremeció a los Estados Unidos hace ya nueve años.

Hotel Cecil. Marcado por el crimen.

Berlinger también se ocupó de narrar la mala fama de este hotel de Los Angeles, que tiene alrededor de 600 habitaciones y fue base de operaciones de otros asesinos seriales, como Richard Ramírez, autor de al menos 13 crímenes.

El Cecil arrastra un pasado oscuro. Uno de los casos más famosos fue el de Elizabet Short, la “Dalia Negra”, una chica hallada en 1947 en las afueras del hotel con varias mutilaciones en su cuerpo.

A ella se suma el caso de Goldie Osgood, operadora telefónica que trabajó muchos años para el hotel, y que en 1974 fue encontrada en el cuarto del conmutador del Cecil, apuñalada, estrangulada y violada.

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