Roberto Piazza: progre y facho a la vez

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Roberto Piazza fue atacado por un punguista en pleno microcentro porteño. En su declaración a los medios dijo: “Había un tipo parado en la esquina con una ‘caripela de moncho’, por no decir negro de mierda, que me dijo: dame el celular o te chuzo. Tenía una púa en la mano”. Cuando Piazza tomó conciencia de la incorrección de sus dichos, en vez de disculparse subió la apuesta: “Al que le moleste, que se vaya al INADI”.

“Sí, yo dije que a los negros de mierda los haría pelota, así como pido la pena de muerte para las dos lesbianas estas que mataron a Lucio”, se refiere a la pareja de mujeres presas hoy por el homicidio del niño en la provincia de La Pampa. “Saben que no estoy hablando de color de piel, amo a los negros, en mis pasarelas siempre hay modelos negras, las adoro y admiro, así que no me corran por eso lado… Estoy hablando de negros de cabeza”.

Piazza se justifica en que sufrió diez robos en su atelier. El último, cargado de violencia. Lo ataron y lo torturaron, y fue rescatado por la policía en un “espectacular operativo, como en las películas”, cuenta. “Cuando conté lo que me había pasado, la gente salió a decir que la culpa era mía porque soy puto, que seguramente era un taxi boy que yo contraté. Toda la vida pase lo que me pase, la culpa es mía porque soy puto”.

Desde la Fundación Roberto Piazza se ayuda a víctimas de violencia y abuso sexual. Gracias a él fue modificado el artículo 63 del Código Penal.  La Ley 26705, conocida como “Ley Piazza”, sancionada en 2011, extendió los plazos de prescripción del abuso sexual infantil y marcó que deben empezar a correr a partir de la mayoría de edad del denunciante. En  2015, esa norma se modificó, y se amplió el tiempo de prescripción para comience a computarse desde el momento de la denuncia, dado que como las víctimas suelen poder contar lo que les sucedió en la niñez ya siendo adultos”.

Roberto se define a sí mismo como una víctima. Fue abusado durante su infancia por un miembro de su familia y las huellas de la violencia  no cesan, lo despiertan por las noches.

Contradictorio

¿Cómo un defensor de causas “progres” y nobles termina hablando de “negros de mierda” al mejor estilo Baby Etchecopar? Piazza insiste en justificarse: que no habla del color de piel, sino de los “negros de alma”. “Negros de mierda pueden ser los rubios, como Robledo Puch, que es rubio pero es un negro de alma”. Y ante la repregunta por el tinte racista de sus palabras estalla: “Los detesto a los negros de mierda, los haría pelota, los mataría a todos”. Imposible razonar con él.

El pasado martes 14 de diciembre realizó un desfile en el Parque Centenario a beneficio de la Casa Cuna con el auspicio de la Ciudad de Buenos Aires. De la organización participaron 250 personas y asistieron 2500 espectadores. Se juntaron miles de juguetes para entregar en Navidad a los niños internados.

Esa es su cara querible.

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