Paul Verhoeven hizo una película sobre una monja lesbiana, Jesús es el siguiente

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Me niego a tener miedo a la provocación“, dijo el director Paul Verhoeven. Algo a lo que quienes conocen clásicos de Verhoeven como Bajos instintos, Showgirls e Invasión pueden responder: obvio.

Naturalmente, lo último de Paul Verhoeven, el director holandés, ambientado en un convento del siglo XVII, no iba a ser adecuado para History Channel.

Benedetta, basada en el libro de Judith C. Brown, Actos impúdicos: la vida de una monja lesbiana en la Italia del Renacimiento, sigue el ascenso del personaje del título (Virginie Efira) de joven novicia a abadesa de su convento, su aventura con una monja compañera, Bartolomea (Daphné Patakia), y lo que ocurre cuando la iglesia descubre su relación.

Virginie Efira, la Benedetta de la película de Verhoeven, conove a la perfección el cine del director.

Sabía con quién se metía

Efira, actriz franco-belga, es una antigua admiradora de Verhoeven y conoce a la perfección su carrera, desde sus películas de principios de los años setenta que desafían el tabú hasta sus trabajos en Hollywood. También tuvo un papel secundario junto a Isabelle Huppert en su Elle, de 2016, que The New York Times describió como “una obra maestra de la perversidad”.

Así que cuando Verhoeven quiso hablar de darle el papel principal en Benedetta (se estrenó en los cines de Estados Unidos el viernes 3 de diciembre), Efira sabía lo que le esperaba… hasta cierto punto, porque estaban charlando en inglés, un segundo idioma para ambos, y se encontró con un problema de vocabulario.

Me dijo: ‘Hay muchas escenas de sexo’“, recuerda Efira en una conversación por video, pasando del francés al inglés para recrear la conversación. “Le dije: ‘No hay problema’. ‘Con chicas’. No hay problema”. Entonces dijo algo sobre un consolador y yo fingí saber de qué estaba hablando: ‘Consolador… ¿sí?'”.

Por supuesto, se apuntó a lo que resultó ser una película de Verhoeven de principio a fin, mostrando vívidamente las muchas contradicciones que hacen que su obra sea fascinante.

Virginie Erfira y Paul Verhoeven durante el rodaje de Benedetta.

Un director con acusaciones varias

Paul Verhoeven ha sido acusado de sacrilegio y provocación gratuita; también ha escrito un libro sobre Jesús que se centra en él como figura histórica y política más que espiritual, y hace tiempo que sueña con hacer una película en la misma línea.

El director tiene un gusto por el espectáculo brillante y un ojo para la puesta en escena delirante, junto con una inclinación oscuramente subversiva y un gusto por la ambigüedad.

Hablando por teléfono desde La Haya (Países Bajos), Verhoeven, de 83 años, saltó encantadoramente de un tema a otro mientras citaba el libro de Brown e ilustraba los puntos con ejemplos de sus películas anteriores, incluida El vengador del futuro de 1990. Se trata de un hombre con opiniones que se complace en compartirlas. Estos son extractos editados de la conversación.

Paul Verhoeven, director de “El vengador del futuro” y “Bajos instintos”, entre más. Foto: AFP

-¿Qué le atrajo del libro de Judith C. Brown?

-Están los dos aspectos: una mujer que intenta alcanzar el poder en una época en la que era muy difícil para las mujeres conseguirlo, pero también cómo la Iglesia católica veía el lesbianismo.

Construir una película sobre algo que sucedió realmente -lo hice con El soldado de Orange (1977) hace mucho tiempo, pero las películas estadounidenses que hice, por supuesto, no estaban basadas en ningún hecho real. Showgirls [1995] hasta cierto punto. (Risas).

-Benedetta tiene estigmas, pero no está claro si es una vidente o un fraude, o ambas cosas.

-Sentí que no debía decidir por el público. En Invasión hay dos narrativas y ambas son creíbles: una es que está básicamente en un sueño y será lobotomizado al final de la película; en la otra, es el salvador de Marte.

También se puede comparar un poco con Bajos instintos (1992): al final de la película, no está del todo claro si Sharon Stone lo hizo realmente o si fue Jeanne Tripplehorn. Para mí era interesante aceptar múltiples realidades.

Virginie Efira, en la piel de Benedetta, la monja lesbiana que llegó a abadesa.

-Sin duda, Benedetta persigue lo que quiere, no como el personaje de Sharon Stone en Bajos Instintos o Nomi en Showgirls.

-Nomi tiene la vida en sus manos y va a donde quiere. Se podría decir que Benedetta es lo mismo. Si miras la escena en la que finge que Jesús le ha dado un nuevo corazón y le dice a Bartolomea: “Siente lo grande que es mi corazón, siéntelo, siéntelo”, y Bartolomea dice: “Sí, es muy grande y está subiendo”, es muy efectivo porque lo que está haciendo es tocar los pechos de Benedetta.

Así que toda esta historia de que Jesús me trajo un nuevo corazón resulta ser: ¿Podrías tocar mis pechos? (Risas.) Esa es la realidad, ¿no? De eso se trata.

-Benedetta es tan piadosa como astuta.

-Cuando recibió los estigmas, quedaron tan impresionados -como dicen en la película, Jesús te ha elegido por las heridas que te hizo, y por eso creemos que debes convertirte en la nueva abadesa-. Así que está claro que el uso de los estigmas fue para llegar al puesto de abadesa.

Y cuando se convierte en abadesa, consigue su propia habitación en lugar de estar en el dormitorio, donde no puedes ser tímida o tener un orgasmo con otra persona.

Yo interpreto su enfoque como un intento de encontrar un lugar en el que pudiera estar sin ser observada con Bartolomea. Ella es extremadamente pragmática. Tiene esa especie de, sí, estoy con Jesús y soy su novia, y esto y lo otro, pero no ha perdido su visión del realismo.

Piadosa y astuta. Así es el rol de Virginie Efira en Benedetta.

Ser o no ser provocador

-A menudo se lo ha acusado de ser un provocador. ¿Qué intenta conseguir cuando hace películas?

-Veo estas cosas y las escribo, o las coescribo, y las dirijo porque creo que son interesantes. Pero incluso si me parece que es provocador, entonces diría, especialmente en el caso de Benedetta, que sí, que quizás sea provocador, pero es la verdad, que realmente sucedió.

Me niego a tener miedo a la provocación. Todo eso tiene que ver con la sexualidad, que en este momento está en tensión, ¿no? Siento, también por las reacciones a la película, que la gente se irrita mucho si se hace hincapié en la sexualidad.

-¿Qué opina de los que cuestionan si las escenas de sexo son necesarias en el cine?

Nada es necesario en las películas. Lo más importante, quizá de las dos o tres cosas más importantes de la vida, es la sexualidad. Todos lo hacemos. La cuestión de por qué es necesario mostrarla… bueno, se muestra la vida, ¿no?

Si la pregunta es: ¿Por qué mostrarla? La contrapregunta es: ¿Por qué no mostrarla?

Virginie Efira, Paul Verhoeven y Daphne Patakia en la presentación de “Benedetta”, en el Festival de Cannes 2021. Foto AP

-¿Sigue trabajando en una película sobre Jesús?

-Sí. Durante mucho tiempo cometí errores y traté de inventar demasiadas cosas que no estaban en los Evangelios. Siento que debo estar más cerca de los Evangelios, pero viéndolos de una manera diferente.

También estoy trabajando con Ed Neumeier, que coescribió RoboCop y escribió Invasión, en un thriller de Washington llamado Young Sinners (Jóvenes Pecadores). La protagonista es una mujer joven. Está un poco empujada al futuro, pero no es ciencia ficción. Es algo que me interesa mucho.

-Sería su primera película estadounidense desde el thriller de ciencia ficción El hombre sin sombra, en 2000. ¿Le entusiasma la idea de volver a trabajar aquí?

-He seguido con tanta precisión la política de Estados Unidos en los últimos 20 años que siento que sé lo suficiente para hacer esa película. No me habría atrevido hace 20 años, pero ahora creo que tengo toda la información necesaria.

-Da la sensación de que la política estadounidense se ha puesto al día con la crueldad del mundo de Verhoeven.

-(Risas) Ese puede ser el atractivo.

Fuente: The New York Times

WD

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