Por qué en algunas provincias todavía falta vacunar con dos dosis a la mitad de la población

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Cada vez que puede, la ministra de Salud, Carla Vizzotti, insiste con un comentario que no habría que desestimar: pide que se den la segunda dosis los que solo tienen la primera, y que inicien el esquema los que no lo hicieron. Si bien la cobertura de vacunación en Argentina es satisfactoria, preocupa que algunas jurisdicciones (en especial, del amplio abanico norteño) se queden ancladas por debajo del promedio nacional.

No es un capricho porcentual. Durante meses la OMS insistió con su preocupación por el acceso desigual a las vacunas, lo que tenía especialmente expuestos a los países del continente africano. 

Donde el virus replica más, mayores chances habrá de que se cometan “errores” que luego den lugar a mutaciones. El resultado de ese proceso es el surgimiento de nuevas variantes de coronavirus, que si son demasiado distintas de las conocidas, generan angustia y ansiedad en la comunidad. Es el caso de Ómicron.

En ese sentido, África era una “olla a presión” bastante predecible. Sudáfrica, uno de los países con mejor cobertura de vacunación del continente, tenía al cierre de esta nota menos del 29% de la población con una dosis. Argentina, a más del 80%. Con dos dosis, Sudáfrica vacunó al 24%. Argentina, al 65,3%.

El sentido de estas líneas es advertir que el mapa nacional también muestra enormes matices entre las jurisdicciones y que, según algunos expertos, se requieren intervenciones focalizadas más enfáticas. 

Terreno difícil

Misiones es un caso paradigmático. La cobertura incompleta (unas 200.000 personas no tienen la segunda dosis) tiene preocupadas y hasta frustradas a las autoridades locales. Es el caso de Oscar Alarcón, ministro de Salud Pública de la provincia, quien habló con Clarín.

Explicó que están apelando a todas las estrategias posibles, pero que “la gente no va a vacunarse”, en especial “los de 18 a 39 años y muchas familias de chicos de 3 a 11 años que desconfían de las vacunas en etapa experimental”.

Explicó que tienen todos los vacunatorios abiertos y con horario ampliado, que hicieron operativos en las escuelas y que la administración es libre, sin necesidad de sacar turno, ni para los chicos ni para los adultos. Así y todo, la gente siente que el virus no le va a tocar, sugirió.

En la Provincia de Buenos Aires, el 66% tiene el esquema de vacunación completo. Foto Juano Tesone

Pero hay otras variables: una es la pirámide poblacional, con menos adultos mayores y mayor proporción de gente joven que en otras provincias. En lugar de jugar a favor, juega en contra.

Es que, incluso en las olas intensas que atravesó el país, el Covid no terminó de sentirse como amenaza real. Y es lógico: mientras la ciudad de Buenos Aires lleva registrados 367 fallecidos por cada 100.000 habitantes y una provincia como Córdoba, por ejemplo, tiene 187, el impacto de las muertes en Misiones es completamente distinto: acumulan 56 decesos por cada 100.000 personas.

Mensaje confuso

También hay quienes apuntan a una influencia importante de ciertos sectores religiosos, pastores evangélicos, principalmente, indicó una fuente local, y agregó que en ocasiones se da “con el apoyo de pediatras”. 

El resultado está a la vista: mientras el 63% de la población de Misiones tiene una dosis (parecido al registro de esquemas completos a nivel país, ya que con una dosis sola está vacunada el 80% de la Argentina), solo el 45,5% tiene el esquema completo, muy por debajo de, por ejemplo, el 66% de la provincia de Buenos Aires o el 80,5% de CABA.

En diálogo con este medio, Pablo Bonvehí, jefe de Infectología del CEMIC, miembro del comité científico de Fundación Vacunar y uno de los asesores del Gobierno en la pandemia, insistió en que “la situación global hace que uno tenga que aspirar a tener una cobertura con dos dosis en un porcentaje elevado de la población”.

“En las variantes como Delta vimos que las formas más graves, las que impactan en el sistema, son aquellas que requieren hospitalización, y eso se ve de forma muy reducida en las personas con esquemas completos”, subrayó, consciente de que el mensaje es reiterativo pero cent.

La prioridad es “trabajar para que durante diciembre, antes de fin de año, se pueda alcanzar la mayor cantidad de dosis en adultos. Luego, insistir con adolescentes y niños, que es hacia donde se están desplazando la mayoría de los contagios. En general, leves, pero algunos se pueden complicar y, sobre todo, transmitir a los que no tengan esquema completo”.

Cuatro provincias

En el mapa mental de Bonvehí, “las coberturas más bajas uno las ve localizadas en cuatro provincias. ‘Bajas’ significa menos del 55% de segundas dosis a partir de los 3 años. Son las provincias de Salta, Corrientes, Chaco y Misiones”.

El quid del problema está en lo que Bonvehí definió como “una distribución no homogénea” dentro las jurisdicciones más complicadas, lo que requiere “un trabajo focalizado no solo a nivel nacional sino al interior de cada provincia, en cada departamento o municipio con baja cobertura”.

Vacunación en La Plata. Foto Mauricio Nievas

Ahora bien, si el sistema ofrece pero la gente no va a vacunarse, ¿cómo llegar a una cobertura ideal?

Dejando a Misiones de lado, Corrientes, Salta y Chaco tienen el 52,6%, 51% y 49,2% de cobertura con segundas dosis, respectivamente. 

Y hay otras por debajo del promedio nacional de esquemas completos. Entre Ríos tiene el 59,5%; Tucumán, 58,7%; y Jujuy, 55%.

De la Patagonia habría que destacar el caso de Santa Cruz, que no llega al 60% con dos dosis (ni al 76% con una), y Chubut, con el 56,2% con dos, y menos del 73%, con una. Por fin, en Cuyo llama la atención Mendoza, con cifras similares a las anteriores: 58,3% y 76,8%, respectivamente.

Una buena

Pero a Ricardo Rüttimann nada de esto lo sorprende especialmente. Es infectólogo de la Fundación Centro de Estudios Infectológicos (Funcei) y miembro de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn).

“Es cierto que las provincias con cobertura baja te tironean para abajo, pero históricamente pasan estas cosas. Lo problemático es que ocurra en jurisdicciones con mucha población, como podría ser la provincia de Buenos Aires”, analizó, y agregó: “Las coberturas que tenemos son muy altas en comparación con otras vacunas”.

¿Un ejemplo? “La antitetánica o sarampión. Probablemente, en adultos tengamos coberturas que no lleguen al 50% con dos dosis de sarampión. Ni siquiera con la antigripal. En los mayores de 65 años por PAMI, nunca pasamos el 40% o 50% de cobertura”, detalló, y sin quitarle peso a la importancia de estimular aún más la vacunación contra el Covid, agregó: “Llegar al 70% de promedio nacional con dos dosis contra el Covid sería un evento histórico“.

Para Rüttimann, experto que se destaca por su mirada realista, “controlar la vacunación en la escuela podría ayudar, pero no es obligatoria y no va a poder entrar al calendario mientras las vacunas estén aprobadas para uso de emergencia. Este cambio va a llevar un tiempo”.

¿Qué hacer, entonces? Para el médico, “la presión para ir a vacunarse se va a generar si aparecen recomendaciones como solicitar el certificado de vacunación. La medida de pedirlos en los estadios de fútbol fue una buena iniciativa, pero se escucha que no piden nada. Deberían pedirlo y deberían pedir el certificado de esquema completo”.

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