Gerardo della Paolera: “El ministro de Economía necesita una personalidad fuerte y trabajar en equipo”

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– Javier Milei cita un trabajo académico suyo para decir que el mejor gobierno de la historia argentina fue el de Carlos Menem, ¿cuál es el sustento de esa investigación?

– Es un paper que consistió en medir cómo puede computarse la herencia que recibe un presidente y cuál deja al que viene, basado en un trabajo de Robert Barro [N.E.: un economista estadounidense reconocido a nivel mundial]. Es injusto otorgarle los beneficios a un presidente cuando son resultado de medidas de su predecesor. Lo mismo vale para el que toma una papa caliente. Desde 1856 la mejor presidencia de la Argentina fue la primera de Carlos Menem según la evidencia y la metodología reconocida. Es un trabajo riguroso con un modelo que se hizo hasta principios de este siglo. Milei lo menciona porque Argentina recibió la mayor inyección de capitalismo y aplicó una receta para bajar la inflación, la única que funcionó. Esa combinación produjo resultados más allá de los casos de corrupción de los noventa.

– Usted investigó la historia económica argentina de los siglos XIX y XX, ¿qué revela aquel período del menemismo?

Que Menem no hubiese existido sin Cavallo y Cavallo no hubiese existido sin Menem. Así como los alemanes tuvieron un éxito terrible al matar la hiper en 1923 con un esquema similar, utilizaron una convertibilidad y dólares de los estadounidenses, la Argentina con el 1 a 1 recibió muchas divisas de las privatizaciones y reformas microeconómicas. Hubo un modelo económico modernizante. Acá no había teléfonos, no había gas, las empresas públicas eran deficitarias, veníamos de dos hiper, los activos monetarios en términos del PBI eran bajísimos y el aumento de la productividad de los factores de producción dejó atrás un período declinante que venía desde 1943. En el 1800 también hubo crecimiento pero fue de tipo extensivo, se invertía en ferrocarriles porque había vastas superficies de tierra para aprovechar y cultivar. Pero el boom de exportaciones industriales no tradicionales en Argentina fue con Menem pese a todo lo que se dice.

“¿Si Cristina podría radicalizarse el 15 de noviembre? Si lo hace la tragaría la crisis”.

– ¿La experiencia de Macri no sirvió para aplicar un modelo modernizante e inyectar capitalismo?

– No. Macri entró a la gestión con figuras en su gabinete y sin un equipo económico para revertir una tendencia declinante. En 2015 la economía estaba mucho más descapitalizada que en la época de Duhalde y los Kirchner, quienes se habían beneficiado de las inversiones de los noventa que comenté antes. Mi punto es: para hacer lo que hizo Menem, Macri necesitaba un equipo mucho más articulado que atomizado como optó él. Fue una mezcla de un desarrollismo no entendido con una política monetaria no apta para una economía dolarizada como la nuestra. Además, es muy complicado bajar la inflación con una distorsión enorme en los precios relativos como había. Cuando el problema más grande de tu país es el socioeconómico y los precios están tan descoordinados, tenés que tener un súper Ministerio de Economía porque tenés que coordinar Energía, Transporte, etc.

– ¿La diferencia entonces es que Menem tuvo un equipo económico más sólido que Macri?

– No tengas dudas. Cavallo ingresó al Ministerio de Economía sabiendo absolutamente todos los detalles de la economía y sus problemas. Había tenido la suerte de tener unos cordobeses atrás, en la Fundación Mediterránea, que vieron un país al borde de un colapso. Y deciden formar un equipo con personas que estudian temas de energía, infraestructura, educación, integración global, deuda y temas fiscales. También recordemos que Cavallo actuó con un Banco Central cuyo objetivo era estabilizar el valor de la moneda, algo que trajo problemas más tarde.

– ¿Argentina puede recrear una experiencia modernizadora capitalista y bajar la inflación al mismo tiempo? ¿están esos empresarios?

– A los empresarios y amigos les digo: “Acá hay un camino crítico, lo que la Fundación Mediterránea hizo en diez años ustedes tienen que hacerlo en menos tiempo”. Alquilen un lugar, contraten especialistas y que no sólo sean economistas. Los planteos hoy son más interdisciplinarios que en la época del Consenso de Washington, como por ejemplo el cambio climático y la demografía. Tienen que pagarles el costo de oportunidad. Cavallo no tenía una verdad infusa. Hubo trabajo atrás.

“Crearía un sistema bimonetario, con el que se resguarda el peso argentino. Permitiría la circulación del dólar que es la moneda argentina. Es hora de que el dólar circule de forma legal”.

– ¿Los empresarios qué dicen en privado?

Están acostumbrados a preguntar por el salvador. “¿Quién viene ahora, Martín Redrado, Emmanuel Alvarez Agis?”. Nombran personas.

– Como Cavallo, era el salvador.

– Pero es el Cavallo con De la Rúa. Yo hablo de la etapa previa a asumir con Menem.

– ¿De quién sería un trabajo como el que usted piensa? ¿O para quién: para un partido político, para un candidato, para una empresa?

– Es interesante. La Mediterránea lo hizo para decirle a Carlos Menem o Eduardo Angeloz “esto está acá”. No es menor. Uno ve una decadencia marcada en los dirigentes políticos declarando en la televisión. Escucho “hay que exportar más”, ¿no me digan? Sí, a mí también me gustaría ganar más. Todo es voluntarismo sin pensar en los instrumentos para concretar el resultado. Hay planteos desconectados y miradas parciales. El plan debe ser integral.

– ¿Qué le suma a un candidato decir ‘este es mi plan económico’?

La elección de 2023 la ganará el que muestre un plan. ¿Por qué? Porque la gente está harta de volverse cada vez más pobre. De ahí que Milei haya encontrado una veta, la gente está cansada y no ve futuro.

“Desde 1856 la mejor presidencia de la Argentina fue la primera de Carlos Menem según la evidencia y la metodología reconocida”.

– ¿Juntos por el Cambio entiende esto?

Larreta está en una situación algo ecléctica. Dice que entiende pero no lo sé. Los políticos hablan de consenso político pero estamos parados arriba de un cráter. ¿Hace falta explicar que jamás en la historia de la humanidad funcionó el control de precios? ¿Cómo se puede hablar con una ideología que hay que pisar las tarifas? Con gente así no se puede dialogar porque defienden un modelo de pauperización creciente. El ministro de Economía necesita una personalidad fuerte, tranquila, inteligente y trabajar en equipo.

– ¿Qué precandidato ve capaz de entenderlo?

– Veo con reflejos, agallas y liderazgo, y quiero aclarar que nunca me reuní con ella, a Patricia Bullrich. ¿Por qué? Se me ocurre que podría entender que hace falta un equipo de calibre, que es su pregunta. Una vez Menem le dijo a Guido Di Tella antes de asumir la presidencia: “Quiero matar la inflación y no quiero problemas con los gringos”. Es importante un líder con claridad. En Argentina hace falta mucho alinear la política doméstica con la exterior porque el mercado de capitales local no existe para financiar al Estado. Si cambian las reglas a mucha gente le gustaría invertir acá.

– ¿En qué está pensando?

– Crearía un sistema bimonetario, con el que se resguarda el peso argentino. Permitiría la circulación del dólar que es la moneda argentina. Es hora de que el dólar circule de forma legal. Ya pasa en la calle. Los activos monetarios no llegan al 22% del PBI. Si suma los que están en dólares es más del 80% del PBI.

– ¿Cómo sería un sistema bimonetario? ¿dolarizaría?

No dolarizaría porque uno pierde la capacidad de reconstituir la confianza de la moneda argentina. Pero así como está hoy, el sistema financiero no ofrece nada. El banco te llamar para darte la camiseta de River o Boca porque están metidos hasta la manija con las Leliq. Comprás un chocolatín o un bien perecedero y lo pagás en cuotas. Y los inmuebles en cash. ¡Todo al revés! Lo que creo es que así como los gobiernos emiten bonos en dólares a largo plazo en legislación extranjera para que eliminar el riesgo de la reestructuración, hay que buscar la vía para que funcione un sistema financiero paralelo al actual bajo legislación extranjera. Que en la práctica circulen los dólares sin riesgo de que los pesifiquen. Sería un sistema financiero en dólares, que funcione como un fondo mutuo de inversión bajo legislación de Londres o Nueva York, donde uno toma su riesgo y no hay capacidad de salvataje. Se evitaría el error de la Convertibilidad, que fue mezclar argendólares con los depósitos en pesos.

“La elección de 2023 la ganará el que muestre un plan. ¿Por qué? Porque la gente está harta de volverse cada vez más pobre”.

– ¿Qué país tiene un sistema así, donde se puede pagar en un restaurant en dólares?

Perú. Tiene un Banco Central independiente muy importante. Allí el dólar circula de manera razonable. Lo mismo en Uruguay.

– ¿Argentina va a demorar en volver a los dólares de los mercados internacionales?

– Soy de los que piensa que hay que cambiar 180° lo que se está haciendo, esto del Gobierno de Alberto Fernández así no va más. Encima con esta negociación de Martín Guzmán le pasaron la papa caliente al que entra después y necesitará mucho más capitalismo, muchas medidas pro mercado y mucha credibilidad. Demorará la vuelta a los mercados.

– Cuando se habla de reformas pro mercado y más apertura se piensa en más desocupación

– El desempleo real hoy es 40%. Tengamos en cuenta los beneficiarios de planes y ayudas que reciben por parte del Estado.

– ¿Estamos más cerca de 1974 o 2001?

– Una mezcla. Es más parecido al 74 porque en 2001 la Argentina rebotó y era una economía capitalizada. Esta economía no está capitalizada. El problema es que en 1974 la pobreza era 8% y hoy 45%. Que explote el plan Rodrigo ahora tiene más consecuencias sociales que en 1974. Uno puede devaluar sólo si tiene liderazgo fuerte. Si la gente piensa que la devaluación no será controlada y los sindicatos enseguida se vendrán al humo, uno está frito.

– ¿Cómo ve 2022?

– Sería un papelón que Argentina y el FMI no arreglen. No le conviene a ninguno no reestructurar. Puede haber un acuerdo light en marzo. Siguiendo con un ritmo de crecimiento bajo, de 2%, y por ahí la inflación es 60%-65%. Este escenario es sin una variación de la demanda de dinero. Pero hay muchos pesos dando vuelta. Entonces si con el déficit fiscal hay que inyectar más pesos, podés irte a una espiral inflacionaria más alta.

– ¿Hay otro escenario?

– Que la inflación se escape a tres dígitos y caiga el salario real.

– ¿Cristina podría radicalizarse el 15 de noviembre?

La tragaría la crisis.

Reformar el Estado con la tecnología

Gerardo della Paolera fue el primer rector de la Universidad Di Tella. Días atrás esa casa festejó sus 30 años. Della Paolera que continúa dando clases allí (fue además profesor visitante de la Universidad de Chicago, donde estudió, y London School of Economics), sigue pensando en la educación y su futuro en la Argentina. Hoy della Paolera se desempeña como director ejecutivo de la Fundación Bunge y Born.

“Si aplicamos la revolución tecnológica en el área de la educación del Estado, se puede hacer una reforma del sector público con menos dinero del pensado”, cuenta de manera apasionada. Es uno de los temas que más lo motiva. Ha escrito artículos sobre la educación y la clase media. “El abaratamiento del costo de la tecnología es fenomenal y pueden aprovecharse muchos cambios para el funcionamiento de nuestro sector público. En Salud también. Con un shock de inversión habrá más trabajo en Argentina, no menos”.

¿Qué pasa con el deporte recurrente de los argentinos, el conflicto distributivo? ¿se puede hacer una reforma del Estado? “Todos los países tienen conflicto distributivo. Lo que pasa es que esos países lo resolvieron sin toquetear el sistema de precios relativos como hacemos nosotros, por ejemplo, con las tarifas. En esos lugares se resuelve vía impuestos, no atrasando el dólar o cobrando un precio ficticio por los servicios públicos”.

Como buen Chicago Boy, della Paolera habla de la moneda. “Es algo sagrado, es lo que vos contratás con tu empleador, tu salario. En Argentina se piensa en dólares y no es sano. La moneda es muy importante. Por eso se pasó de la economía del truque a la monetaria, fue la revolución más importante en el mundo antes de la revolución industrial”.

Un temor cada vez más presente en Argentina es el de un fogonazo inflacionario. ¿Qué pasaría si la inflación salta? ¿Sería una crisis?

“Sería un principio de crisis. El tema no es la inflación de 90% o 100%, el problema es la inflación de 90% o 100% sin que haya terminado todo de explotar. Y acá todo sigue aguantando. Con un sistema de precios distorsionado, un país descapitalizado. Si hay un shock de inversión habrá trabajo”.

A fines de los ochenta della Paolera publicó un trabajo sobre el funcionamiento de la Caja de Conversión en la Argentina a principios del siglo XX, con Carlos Pellegrini. Horacio Tomás Liendo, secretario de Legal y Técnica de Domingo Cavallo se inspiró a la hora de diseñar y pensar un instrumento que anclara las expectativas de inflación en un momento en el que el gobierno de Carlos Menem transitaba un período de alta inestabilidad, con cifras de hiperinflación. Luego llegaría el 1 a 1.

Al toque

Un proyecto: La vida es una sucesión de proyectos intensos, variados e inesperados.

Un sueño: Que Argentina salga definitivamente del cráter.

Un recuerdo: Los nacimientos de mis 3 hijos.

Un líder: Angela Merkel.

Un prócer: Gral. José de San Martín.

Comida: Curry picante con arroz Basmati.

Bebida: Gin Tonic.

Libro: Diario Argentino, de Witold Gombrowicz.

Persona que admira: Roberto Cortés Conde.

Un placer: Jugar al tenis.

Película: Cinema Paradiso.

Serie: Borgen.

Un lugar: Budapest.

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