Entre la vida y la muerte: ese lugar indescifrable

0
85
entre-la-vida-y-la-muerte:-ese-lugar-indescifrable

¿Existe el limbo? En este caso, personas que sufrieron un gran accidente, un ataque cardíaco o cerebral devastador y luchan por seguir en nuestro mundo aunque todas las probabilidades parecen negativas. Respiran con ayuda artificial, están inconscientes, si sobreviven es posible que queden con secuelas irreductibles. Pendulan entre la vida y la muerte aunque técnicamente están vivos.

Hay casos, como el de la historia de hoy, que tienen un final deliciosamente feliz. Hay otros -pienso en Gustavo Cerati- que nunca logran un mínimo aliento. Lo sé, algunas personas ya no tienen posibilidad de recuperarse, los médicos no dan ninguna esperanza. Pero para las familias eso a veces no convence: ¿si respira por qué no podría despertar? ¿Acaso no está aquel hombre que salió en los diarios y que lo logró después de muchos años? Ese mientras tanto es eterno: implica vivir a dos mundos -este y el desconocido- y resulta desesperante. La ausencia de interacción desgasta, la vida de los que están cerca se pausa. Esperar. Soñar con un movimiento, un sonido. ¿Resignarse?

Las situaciones difusas entre la vida y la muerte son un efecto de la tecnología. Hasta no hace mucho, una crisis corporal importante, sea cual fuere su causa, era irremediable: la muerte no se hacía esperar. Ahora existen procedimientos complejos que permiten salvar gente gravísima. Pero esas mismas técnicas mantienen los signos vitales de otros que nunca más van a volver a estar entre nosotros, aunque respiren. Los avances llegan con sus pros y sus desventajas, no se puede elegir.

Cada vez es más usual que hombres y mujeres dejen, por escrito, una voluntad de no ensañamiento terapéutico. Si uno no quiere ser intervenido por máquinas para lograr resultados que se esfuman en días, vale la pena hacerlo. El problema es que muchas veces esto no alcanza: hay situaciones que no son terminales aunque tampoco tengan espacio para la esperanza. El cuerpo resiste, sigue, y ahí solo queda compartir los silencios y el tiempo. Somos humanos (aún) y nuestra capacidad es limitada: no controlamos fuerzas y lógicas que nos exceden. Debemos saber vivir con la incertidumbre. Fácil decirlo, más complejo lograrlo.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA